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El alcalde de Londres planta a Cameron y apuesta por el Brexit

La decisión del popular alcalde de Londres, Boris Johnson, de sumarse a la campaña por la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea hace más difícil al primer ministro, David Cameron, su propósito de convencer a los británicos de que respalden la permanencia. Cameron comenzó ayer la batalla en la BBC alertando sobre «la ilusión de soberanía».

«Me gustaría decir a Boris lo que digo a todo el mundo, que estaremos más seguros, más fuertes y más prósperos dentro de la Unión Europea», imploró ayer el primer ministro, David Cameron, al carismático alcalde de Londres, Boris Johnson, para que se sumara a la campaña por la pertenencia de Gran Bretaña a la UE en el referéndum que se celebrará el 23 de junio.

Pero poco después Johnson anunciaba que daba calabazas a su primer ministro. «Haré campaña para salir», aseguró, aunque precisó que no participaría en debates televisados contra su partido. «Teniendo en cuenta el tiempo que tenía, ha gestionado muy bien» las negociaciones con sus socios europeos, concedió el alcalde londinense, «pero pienso que nadie puede pretender que este acuerdo es una reforma fundamental de la UE o de la relación con Gran Bretaña con la UE», añadió, reconociendo que le ha sido muy difícil tomar esa decisión.

Dada su popularidad, su entrada en campaña con los partidarios de la salida de Gran Bretaña de la UE (Brexit) –a la que ya se han sumado cinco de los ministros del Gobierno de Cameron y varios dirigentes laboristas– supone un importante revés para el primer ministro.

Mientras, Cameron tiene cuatro meses para convencer a sus compatriotas de que apoyen el acuerdo negociado con Bruselas que refuerza el «estatus especial» de Gran Bretaña en la UE.

Cameron se juega un lugar en la historia, ya que el Brexit podría provocar además la organización de un nuevo referéndum sobre la independencia de Escocia, como recordó el domingo la primera ministra escocesa, Nicola Sturgeon.

Las fronteras

El primer ministro comenzó ayer con todas sus fuerzas la batalla en la BBC para atacar a los partidarios de la salida. A juicio de Cameron, Gran Bretaña no tendrá más que «una ilusión de soberanía», y anunció un proyecto de ley que proteja la soberanía del Parlamento británico.

«La soberanía significa estar verdaderamente en disposición de hacer cosas. Si no puedes tener acceso al mercado único para tus empresas, si no puedes garantizar la seguridad de tu gente, eres menos dueño de tu destino», afirmó.

Pero para el ministro de Trabajo, Duncan Smith, quedarse en la UE expondría al país a atentados como los del 13-N en París y «abrir las fronteras no nos permite controlar la gente que puede venir», a pesar de que Gran Bretaña está fuera del espacio Schengen y mantiene los controles fronterizos.

En la misma línea el líder del partido eurófobo UKIP, Nigel Farage, afirmó que abandonar la UE permitiría a Londres «enviar de vuelta» a los inmigrantes ilegales. «No bloquearíamos el túnel (del Canal de la Mancha), ciertamente, porque gran parte de nuestros negocios se mueven gracias a ese túnel, y eso es muy importante. Lo que haríamos es enviar de vuelta a la gente. No se les permitiría entrar, así de sencillo», dijo Farage a la BBC.

Defendió un país «mucho más duro y estricto a la hora de decidir quién puede entrar» y «un sistema de inmigración basado en puntos, como en Australia».

La «Europa self-service» anima a los euroescépticos

Al negociar el «estatus especial» para Gran Bretaña, David Cameron ha hecho triunfar la «especificidad» británica, pero ha abierto la puerta a una Europa «self service» que muchos están deseando. Los Veintiocho han concedido a Londres el traje a medida que quería –un freno a las ayudas sociales a los inmigrantes europeos y su desvinculación de una Unión política más estrecha– y por la brecha abierta –más aún si el Brexit triunfa en el referéndum– pueden colarse otros países. «Para Europa es una victoria pírrica, ya que la desintegración de Europa es posible a golpe de multiplicación de chantajes en referéndum», advertía el grupo socialdemócrata en el Parlamento Europeo. El Fórum Económico Mundial teme que «un Brexit agite los movimientos populistas y los procesos de renegociación y referéndums similares puedan extenderse a Países Bajos, Francia, la República Checa y otros». Marine LePen, presidenta del FN francés ya señala que «lo que yo proponía hace un mes, Gran Bretaña está a punto de hacerlo» y predijo «el principio del fin» de la UE. El primer ministro danés, Lars Lokke Rasmussen, fue el primero en felicitar a Cameron. De hecho, quiere aplicar algunas de las restricciones al acceso de migrantes europeos a ayudas sociales. GARA