Pablo CABEZA
Bilbo
Entrevista
IVAN ZABALEGI
GUITARRA Y VOZ DE NIRE

«Cuando eres joven creo que te influye más lo que oyes en cada momento»

En 1996 Ivan Zabalegi toca la batería en un grupo llamado Donut. Una época que devuelve a la actualidad la independencia musical de primeros de los ochenta en todo el Estado, pero sin el desenfado ni la contestación de los pioneros. Un tiempo más sereno, con nuevas pautas e influencias. Al final de esa misma década, Zabalegi se integra en Lisabö. Y desde el año pasado disfruta con Nire.

«Hamabost» (Bidehuts) es el álbum debut de Nire, en realidad el proyecto en solitario de Ivan Zabalegi, quien, no obstante, no cierra el angular, de tal forma que dependiendo de la situación se acompañe de amigos y familiares.

Lo que propone Ivan con Nire es una sugerente mezcla de alt-country y americana, terminos al que el músico de Irun se acopla como sidecar por el lado más oscuro y melancólico, planteamiento que deriva en una búsqueda descarnada de la belleza y la interiorización de emociones. Ander Zabalegi, su hermano, le apoya desde una mínima batería (miembro de Sacco, otra propuesta de riesgo), en las guitarras se alternan invitados como Mikel Lopez, Javi Manterola, Karlos Osinaga y David Martinez Zabalegi.

Ivan no es un cantante de amplio registro, pero se defiende con garantías apoyado por ritmos medios, guitarras dolidas y un ambiente de envolturas. “Gurean”, “Ihesean”, “Arkatua”, “Amarillo” (la más luminosa) o “Gaua”, por no escribir el disco al completo, se deslizan entre los oídos con la delicadeza de un algodón y el chute de una nube en el cielo azul. Guitarra acústica pertinaz, guitarras eléctricas puntuales que dibujan nuevas capas y una voz quejosa van escribiendo un disco singular, sin cesiones ni condicionantes.

El 24 de agosto de 1996 graba batería junto a Donut en Donostia, es su primera incursión en la música. Se edita el single «Allenesque boutade» con el sello Astro. Tiene 22 años. ¿Cómo veía la música en aquellos años, la nueva escena independiente?

Todo empezó como solían empezar las cosas antes, de la pasión por la música se te ocurre hacer un grupo con gente con tus mismas inquietudes, y comienzas a ensayar, a tocar y grababas una maqueta. En aquellos años fue la eclosión del pop independiente en todo el Estado y lo vivimos muy intensamente, tocamos con muchos grupos que nos gustaban como teloneros (sobre todo en el Zulo de Lasarte) y fue una etapa increíble.

¿Con quienes se alinea Donut en Donostia? Irantzu Valencia (La Buena Vida) les acompaña en un tema del single, por ejemplo.

Fue una etapa de aprendizaje y de disfrutar mucho, de tocar en un montón de sitios. En Donostia conocíamos a la gente de La Buena Vida, porque estudiaban en el mismo colegio que nosotros, y tocamos unas cuantas veces con Purr. Yo siempre he vivido en Irun, pero estudié en Donostia, y el grupo lo formamos en el colegio, así que empecé tocando en un grupo donostiarra aunque ensayábamos en Irun. Mis compañeros de entonces siguen en el mundo musical y de hecho ahora suelen tocar juntos bajo el nombre de Bassmati & Vidaur.

¿Por qué es batería (guitarra en la actualidad)?, ¿qué circunstancias se cruzan?

La elección de instrumento suele ser un poco aleatoria, simplemente eliges el que te gusta sin saber tocar. Yo me había sentado un par de veces en una batería en algún local de amigos porque era lo que más me llamaba, y así acabé tocando ese instrumento. Simplemente porque era lo que me gustaba.

Cuatro años más tarde debuta un 16 de octubre con el primer disco de Lisabö, «Ezarian» (Esan Ozenki). ¿Qué ocurre para llegar a esta propuesta tan transgresora? ¿Se exige un cambio de mentalidad?

Cuando lo dejamos con Donut yo tenía claro que quería seguir haciendo música, y, como mis mejores amigos de la cuadrilla también tocaban, decidimos montarnos un grupo, así nació Lisabö. Por esos años ya oíamos a grupos algo más cañeros, sobre todo alguno de mis compañeros, y el estilo derivó en algo más intenso. Grabamos una maqueta y tras varios cambios en la formación entró Aida a tocar la segunda batería y grabamos “Ezarian”. En realidad, el cambio de estilo y mentalidad fue algo natural, guiado por el tipo de música que escuchas en ese momento. Quizá cuando eres mayor escuchas más estilos de música y tienes más claro por dónde quieres tirar. Cuando eres joven creo que te influye más lo que oyes en cada momento y vas a por eso.

Transcurren quince años y se atrincheras con Nire, mientras Lisabö mantiene su hibernación y al incógnita de su vuelta, si la hubiese. Lisabö ofreció su último concierto en Kafe Antzokia de Bilbo en una gloriosa noche de abril de hace dos años y medio. Era el final de la gira de presentación de «Animalia lotsatuen putzua», imposible no recordarlo.

En realidad, en Lisabö siempre hemos ido a nuestro ritmo y hemos tardado bastante en sacar los discos. Nos vemos bastante y somos amigos íntimos de toda la vida, seguimos disfrutando de nuestra compañía y de la música, como siempre. Lisabö siempre ha hecho lo mismo, acabar una gira y tomarse tiempo para empezar de nuevo a componer. Así que en esta ocasión será igual, sin prisa, poco a poco.

¿Cuándo llega a vislumbrar que le apetece afrontar una historia en solitario, Nire, con la voz y la guitarra como herramientas? ¿Ya tocaba antes la guitarra, componía en paralelo a la existencia de Lisabö?

Realmente llevo bastantes años tocando la guitarra en casa como divertimento, trasteando sin más, sobre todo en los momentos de parón de Lisabö. Al terminar la última gira, por cuestiones de trabajo, vi que me resultaba difícil seguir el ritmo del grupo, y sentí que les iba a condicionar mucho, y, además, las cosas que iba haciendo en casa con la guitarra cada vez tenían más sentido, así que tuve que tomar una decisión drástica y centrarme en Nire.

Hay más «Zabalegis» en el disco: David Martinez Zabalegi, guitarra, y Ramon M. Zabalegi, en el diseño

Sí, somos una familia un poco inquieta, parece. Mi hermano ha tocado la batería, y mi primo David (Naica) la guitarra. Y, a su vez, su hermano Ramón se ha hecho cargo del diseño. Así que entre la familia y amigos muy cercanos ¡hemos cocinado todo el disco!

Americana, alt-country, folk-rock alternativo... Todo sobre canciones de cierto tono plúmbeo.

Es difícil catalogar un disco propio o ponerle una etiqueta concreta. Como referencia se podría hablar de alt-country, de americana, de folk…, pero sí creo que tiene un toque algo melancólico, lluvioso a ratos, quizá influenciado por donde vivimos, nuestro clima, no sé. Escucho un poco de todo, creo que cada estilo tiene su momento. Hay ocasiones que te apetecen unas cosas y otras algo distinto. En cuanto a referentes más relacionados con lo que se puede escuchar en el disco, podría citar a Red House Painters, Calexico, Giant Sand, Jayhawks...

Existe un discurso coherente en el álbum, pero las canciones ofrecen diferentes matices, con la ayuda, además, de otros guitarristas.

Creo que dentro de “Hamabost” hay canciones que entre sí son un poco diferentes, pero que en el conjunto cuadran bien con las demás. En cuanto a las colaboraciones estoy muy contento con lo que han aportado todos. No quería vestir demasiado los temas, así que grabé las acústicas, las voces, las baterías, los bombos, y después metimos algunas guitarras para enriquecer un poco las canciones.

No vive de la música, hay que trabajar, ¿aguantará Nire?

Llevo muchos años tocando y trabajando a la vez, así que me parece que seguiré tal cual, y, además, durante mucho tiempo. Mi idea es seguir tocando y grabando, por lo menos todo lo que me permita el trabajo.