Agustín GOIKOETXEA
DONOSTIA

Eutsi Berrituz avisa que la Iglesia de Gipuzkoa «se encuentra medio muerta»

El grupo de cristianos de Gipuzkoa que conforma Eutsi Berrituz alerta, en una reflexión crítica sobre el sexto año de episcopado de José Ignacio Munilla, que la vida de la iglesia diocesana «se encuentra medio muerta» y «está dividida». Por ello, vuelve a pedir que se actúe.

Eutsi Berrituz advierte de la grave situación que se vive en la Iglesia guipuzcoana seis años después de la llegada de José Ignacio Munilla, que estiman tiene «díficil solución». «Está dividida. Muchas personas se sienten abandonadas, sin protección y bandeándose cada una como puede. Se ha perdido la sintonía que muchos sacerdotes sentían con los anteriores obispos, aun cuando no se identificasen siempre totalmente con ellos», explican en un escrito.

Este grupo reivindica la pluralidad. «El modelo de Iglesia que trata de imponer, no aceptando nada diferente a su interpretación subjetiva, no es el que muchos cristianos y cristianas de la diócesis deseamos y por el que trabajamos. No queremos –añaden– una iglesia presa del miedo al cambio en ella misma y en la sociedad. No queremos, como el señor obispo, mantener con rigidez el pasado y no abrirnos a un futuro renovador».

Crítican la «ligereza e imprudencia» con que Munilla ha respondido, por ejemplo, ante el Sínodo de la Familia, en que se abordó la cuestión de la paternidad responsable, el acceso a la comunión eucarística de los divorciados que hubieran contraído un segundo matrimonio civil o la homosexualidad. También su apuesta por una intervención militar contra el fundamentalismo islámico tras los atentados de París o cuando habló de «sociedad enferma» tras las elecciones generales, proponiendo un acuerdo de gobierno entre PP, PSOE y Ciudadanos.

Preocupa mucho la propia organización de la diócesis, donde, creen, no ha mejorado la transparencia de su economía, no se aborda la remodelación ante la falta de relevo a sacerdotes y seglares mayores, optando por la improvisación o por cargar las funciones a otros curas.

Respecto a la organización institucional, critican que Munilla controle el gobierno de la diócesis a través de un «núcleo duro» que mantiene una «adhesión incondicional o familiar» al prelado. Lamentan asimismo que no funcionen los consejos de arciprestes, presbiterial y pastoral, donde no hay debate.