La leyes españolas prohíben a nuestras hijas ser mujer
El hecho de que exista un Día de las Mujeres ya es una clara señal de la falta de igualdad entre sexos. Ese día subrayamos especialmente la negación de derechos que sufren las mujeres. Y queremos aprovechar para denunciar la doble negación de derechos que padecen nuestras hijas en situación de transexualidad: por ser mujeres y porque se les niega ese ser.
A pesar de ello, nuestras niñas se mantienen firmes en la defensa de su identidad. Fijándonos en sus genitales, cuando nacieron creímos que eran niños. Pero por encima de todas las dificultades, desde que fueron capaces de hablar, nos dijeron que eran niñas, reivindicaron que eran chicas: «Ama, aita: ¡yo soy una chica!».
Porque ellas ya saben, desde bien pequeñas, lo que son. Y esto no es algo que hayan elegido. Si hubieran podido elegir, seguramente hubieran elegido lo más sencillo: aceptar el sexo que se les designó al nacer para evitar conflictos con su entorno. Pero ellas no pueden elegir, no pueden decidir lo que son. Porque son lo que son. Son chicas. Chicas.
Cuando les negamos su identidad, cuando no pueden vivir lo que son, viven tristes, cabizbajas y apagadas. Es muy duro verles llorar todo el día. En nuestras familias no hemos podido soportar el sufrimiento que les causaba esta negación y, con nuestras dificultades, hemos logrado por fin ver lo que ellas son, entender lo que son. Y les hemos dejado ser. Ha sido hermoso para nosotras y nosotros ver cómo han ido abriéndose, llenándose de luz, sonriendo. Cómo han ido floreciendo. Porque por fin pueden ser lo que son.
Esta es la realidad de nuestras hijas.
Y esta realidad no es aceptada por parte de las leyes españolas: nuestras hijas serán chicos ante la ley hasta que cumplan 18 años. La Ley 3/2007, que regula el cambio de la mención de sexo en el registro, no acepta la corrección en esta mención a las personas menores de edad, sólo se lo reconoce a las personas mayores de edad. Por tanto, ante la ley, nuestras hijas son invisibles, inclasificables, porque la ley española prohíbe a nuestras hijas figurar como las mujeres que son.
Es cierto que se están dando pasos en el reconocimiento de la identidad sexual. Tanto en Navarra como en la Comunidad Autónoma Vasca tenemos leyes que reconocen el sexo de nuestras hijas. Gracias a eso, en la CAV ellas tendrán a partir de ahora un documento oficial en el que figurará su identidad.
Esto es motivo de alegría, y es motivo de tristeza que en el Estado sean aún invisibles.
En el Día de las Mujeres recordemos que existen mujeres, niñas, a las que la ley les niega lo que son.

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