Mikel INSAUSTI
CRÍTICA «Tribunal»

El kafkiano sistema judicial todavía vigente en la India

La ópera prima del joven realizador indio Chaitanya Tamhane fue seleccionada por su país para los Óscar, habiendo ganado en la Mostra de Venecia el premio de la sección Orizzonti y el Dino de Laurentis al Mejor Primer Largometraje, además del Premio Nacional del cine indio y el de Mejor Película en el festival argentino BAFICI. Y “Tribunal” hace honor verdaderamente a tanto reconocimiento, porque no decepciona al ofrecer una visión de la justicia única en su tratamiento ético y cinematográfico. Que nadie espere ver un thriller o un drama judicial al uso, ya que si a algo resulta comparable esta original creación es a la adaptación que Orson Welles hizo de la novela de Kafka “El proceso” (1962), pues también refleja con ironía el lado absurdo de un caduco sistema judicial heredado de la época colonial, y que hunde sus raíces en la sociedad británica de la época victoriana.

Aunque la acción transcurre en la populosa Bombay, el cine que practica Tamhane está completamente alejado de las ficciones de la industria local de Bollywood, y eso que el protagonista es un cantautor y podía haberse sentido tentado por el género musical. Pero se basa en el caso real de Jeeten Marandi, conocido como el poeta del pueblo, y que a sus 65 años fue acusado y juzgado de incitar al suicidio a un empleado municipal tras haber asistido a un recital suyo en el que supuestamente el funcionario pudo sentirse deprimido por la letra de una de sus canciones. Tan delirante causa fue abierta, como tantas otras, apoyándose en la absolutamente desfasada Ley de Sedición, que el gobierno utiliza para reprimir cualquier simple crítica en su contra.

Tamhane hace gala de una elegante utilización del formato “scope” y de una ejemplar economía verbal, que le sirven para reflejar los grandes contrastes que se viven en la India, y que traslada a la modernidad del abogado frente al estilo de vida tradicional de la fiscal.