Años de gestión irregular del Ayuntamiento fracturan al PNV en Alonsotegi
Sabin Etxea se niega en redondo a que se depuren responsabilidades por años de gestión irregular en Alonsotegi a pesar de las voces que en el PNV local lo reclaman. En ese contexto, otra edil jeltzale abandona.

La sucesión de irregularidades detectadas por EH Bildu en la gestión del Ayuntamiento de Alonsotegi está pasando factura al PNV. Begoña Aretxabala Sáez, la concejala más veterana en la bancada jeltzale, ha renunciado a su cargo. La corporativa, que ya estuvo en el anterior mandato en el Gobierno municipal, abandona, generando un grave problema a su partido, que no encuentra a nadie dispuesto a asumir el acta de concejal.
Aretxabala sigue los pasos de Ibone Erezuma, hija del anterior alcalde y responsable de Hacienda y Patrimonio, que renunció en octubre por «discrepancias internas» con el actual primer edil, Joseba Urbieta, y sus compañeros. Erezuma se retiró después del intento del Gobierno municipal de endosar a los vecinos de Errota la deuda que la inmobiliaria Basaldi dejó al Consistorio y que sus responsables no hicieron nada por cobrar. Poco después, llegó el informe de fiscalización del Tribunal Vasco de Cuentas Públicas (TVCP) que corroboró la denuncia de EH Bildu sobre las irregularidades en la gestión de la sociedad Alonsotegi Eraikiz. El asunto está en los juzgados.
En cinco meses, entre una y otra renuncia, el PNV se ha negado a realizar una auditoría, a pesar de que lo solicitaron 946 vecinos y la oposición. La postura jeltzale ha sido avalada públicamente por el diputado general, Unai Rementeria, y hasta por el lehendakari Urkullu, natural de Alonsotegi.
En el seno del Gobierno y del PNV local proponen que se depuren responsabilidades pero desde Sabin Etxea se niegan. Es pública la división en la Junta Municipal entre quienes arropan a los anteriores mandatarios y los que no están dispuestos a ampararles por más tiempo. En ese contexto, se presenta al próximo pleno una moción de EH Bildu en la que plantean actuar después de que una técnica municipal haya certificado una serie de irregularidades y fraudes en las obras del campo de fútbol de Basteita. Se constata una falta de control efectivo del proyecto, con un sobrecoste de 1,5 millones, apuntándose al papel jugado por el exalcalde Gabino Martínez de Arenaza y el arquitecto asesor Alberto Zulueta.

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