Amaia U. LASAGABASTER
EIBAR

Un respiro relativo

Los azulgranas ponen fin a su peor racha de la temporada, aunque remaron a contracorriente tras encajar en un despiste defensivo.

RAYO 1

EIBAR 1


El Eibar pone freno a su caída. Aunque el respiro solo es relativamente tranquilizador. Efectivamente, el empate pone fin a su peor racha de la temporada y deja a los azulgranas, que mantienen la distancia con el descenso y con el propio Rayo, un punto más cerca de un objetivo que ya tocan con la punta de los dedos. Pero lo consiguieron tan «a pesar de» como «gracias a». Porque el equipo armero fue capaz de reaccionar tras recibir un golpe, especialmente duro en la situación a la que le habían conducido los últimos resultados, y acabó muy vivo en un segundo tiempo en el que su rival también tuvo opciones pero en el que el juego lo puso el Eibar. «Gracias a» eso, alcanza os 37 puntos. Pero también los alcanza «a pesar de» que no disputó, en líneas generales, un gran partido y de que, sobre todo, cometió errores que son ya recurrentes. El Rayo se lo comió durante la primera media hora larga, en la que además se adelantó en el marcador, aprovechando el enésimo despiste defensivo de los eibarreses a balón parado.

Y eso que José Luis Mendilibar volvió a apostar por echar el cerrojo al centro del campo. Con una ligera variación –ya son 27 alineaciones diferentes en 29 jornadas de Liga–, porque Inui sustituyó a Enrich. Con dos, en realidad, después de que Dos Santos regresara al once, al lesionarse Pantic –sigue la racha– durante el calentamiento previo. Pero la idea de los dos encuentros anteriores se mantuvo, con los cuatro pivotes de la plantilla sobre el terreno de juegi. Y aunque logró maniatar a Iturra y Trashorras, lo que forzó a su rival a utilizar un fútbol más directo de lo habitual, no acabó de frenar a un Rayo al que no le importa quién, ni cómo, se le pone delante.

El equipo de Paco Jémez solo necesitó siete minutos para adelantarse. Y tuvo tanto que ver con su empuje como con la generosidad de su rival. Saque de esquina y Zé Castro –al que no se puede catalogar precisamente de especialista, teniendo en cuenta que había marcado su último gol en ¡2008!– que cabecea sin oposición para firmar el 1-0. Tomaba la noche una pinta horrible. Por la incapacidad manifiesta del Eibar para remontar partidos desde que debutó en Primera pero también porque los minutos inmediatamente posteriores se desarrollaron íntegramente en el área visitante y sus inmediaciones.

Los guipuzcoanos necesitaron un cuarto de hora para mirar a Yoel a los ojos por primera vez, con un buen centro de Inui al que no llegaron ni Bastón ni Adrián. Y prácticamente media hora para empezar a inquietar realmente a un rival que tampoco necesitó muchos intentos para devolver el favor. A diez minutos del descanso, Juncá colgaba un balón largo para que Escalante aprovechara el hueco inmenso entre centrales y cabeceara el empate. El argentino acababa con 309 minutos de sequía realizadora de su equipo.

Y le daba una alegría que le permitió encarar de una manera muy diferente el segundo tiempo. Temiéndose quizá lo que podía venir, Jémez movió banquillo. Pero no pudo evitar que el Eibar se hiciera con el control del partido en la reanudación. Y que se acercara, si no con demasiada frecuencia, sí con bastante claridad a Yoel, que tuvo ahora bastante más trabajo. Claro que las concesiones defensivas son tan intrínsecas al Rayo como su vocación ofensiva. Así que el dominio del ritmo y del juego no le bastaron para proteger por completo a Riesgo, que también en la segunda parte se llevó un par de sustos.

La entrada de Manucho se dejó notar más en el ánimo –rugió la grada y se santiguó la parroquia armera– que en el juego pero conforme se acercó el final, se acrecentó el sufrimiento del Eibar. Sobre todo después de que Josip Radosevic viera la segunda cartulina amarilla, con cinco minutos por delante que se hicieron larguísimos. Mendilibar sacó lo que tenía en el banquillo para proteger un punto que cada ve sabía mejor. Y que casi no pudo degustarse. Porque en la última acción del partido, Riesgo salvó sobre la misma línea un testarazo de Llorente en, efectivamente, un córner.

Se quedó, por suerte, en un susto y al Eibar le toca ahora apoyarse en ese punto para invertir su tendencia y hacerse definitivamente con los puntos de la permanencia.

Etxaburu sustituyó a Saúl en la convocatoria

Saúl Berjón abandonó la concentración para reunirse con su familia tras conocer el fallecimiento de su padre. Asier Etxaburu, del filial, tuvo que viajar a Madrid para completar la convocatoria azulgrana.

El equipo entrena hoy a su regreso de Madrid

La expedición azulgrana regresa hoy de Madrid y está previso que entrene a continuación (12.00) en Ipurua. Tras descansar mañana, los azulgranas empezarán a preparar el martes la visita del viernes al Getafe.