Los indígenas aún sufren esclavitud en Guatemala, según la CIDH
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) denunció ayer que en Guatemala siguen existiendo «formas contemporáneas de esclavitud» sobre los indígenas –al menos el 41% de la población–, que tienen como fin su explotación económica. Su situación laboral «sigue siendo muy preocupante al encontrarse sujetas a diversas formas de explotación», como el trabajo forzado o la explotación servil, que familias y comunidades sufren generación tras generación en unas 5.043 unidades productivas agrícolas, señaló la CIDH en un informe.
El racismo y la discriminación que sufren los pueblos originarios se observa en la falta de regulación y protección de los derechos humanos, la falta de acceso a la educación, sanidad y alimentación, o las desiguales condiciones laborales.
Unos tres millones de guatemaltecos carecen de acceso al agua potable y unos seis, a servicios de saneamiento. En educación, solo el 40% de los menores acaban el ciclo, pero en las áreas rurales la situación es peor. Su seguridad alimentaria es «sumamente grave» y la desnutrición crónica afecta al 80%. Las mujeres indígenas son, junto a los menores, el colectivo más discriminado.
Estas situaciones colocan a los indígenas en una situación de «pobreza y pobreza extrema», y son producto de la negativa del Estado a reconocer el «genocidio» que sufrió el pueblo maya durante la guerra civil (1960-1996) y a la impunidad sobre la mayoría de las graves violaciones de derechos humanos, pese a los Acuerdos de Paz de 1996.
La CIDH insta al Estado a implementar los Acuerdos y poner fin a esa histórica situación de discriminación y exclusión.

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