Iñaki TELLERIA
CAMP NOU

El Barcelona, como era de esperar, no deja al Arsenal margen para la sorpresa

BARCELONA 3

ARSENAL 1


Por si a alguien le quedaba alguna duda, el Barcelona de Messi estará mañana en el sorteo de los cuartos de final de la Champions League. La eliminatoria ya la traía bien enfilada desde la ida en Londres, por lo que la única duda que restaba era en qué momento iba a terminar de sentenciarla. No hubo que esperar mucho, 18 minutos, cuando Neymar recibió desmarcado un pase de Suárez en una contra y batió por bajo a Ospina.

A partir de ese momento, por más que el Arsenal se aplicaba en castigar a la defensa blaugrana –la línea que, con la ausencia de Piqué por tarjetas, desentona en este superequipo– sin encontrar la forma de batir a Ter Stegen, a los aficionados al fútbol solo les quedaba esperar las virguería del astro argentino o de sus compañeros de delantera.

Lo cierto es que, a pesar de una posesión favorable del 69% el Barcelona, en el primer tiempo el equipo catalán mantuvo un ritmo diesel con pocas ocasiones para lo que nos tienen acostumbrados.

Tras la reanudación, el Arsenal, que no quería ser una mera comparsa, empató el encuentro por mediación del egipcio Elneny. En condiciones normales este gol llevaría a despertar el nerviosismo entre los locales porque otra diana más hubiera dado vida al conjunto londinense. Sin embargo, lo que hizo fue despertar a las adormiladas estrellas blaugranas que, tras algunas leves acometidas sobre la portería de Ospina, terminaron acertando con la portería. Esta vez fue Luis Suárez el verdugo con un remate acrobático en el aire. Luego, para colmo de Arsène Wenger, que veía como se le iba otra oportunidad de hacer algo grande en Europa, llegó la virguería de Messi que no pudimos ver en la primera parte. Se cumplió el guión.