Ramón SOLA
ESTUDIO DE IPAR HEGOA Y PARTE HARTUZ

EL EMPRESARIADO NO VE RAZONES PARA TEMER UN ESTADO VASCO

El estudio «Imaginando el Estado Vasco», presentado ayer, ha detectado que apenas un 20% de la ciudadanía cree que viviría peor con la independencia. Entre el empresariado el debate está muy verde, pero quienes entran en él no exponen grandes temores.

GARA adelantó hace un año, justo el día del Aberri Eguna, la parte cuantitativa del estudio ‘‘Imaginando el Estado Vasco’’, presentado definitivamente ayer en Bilbo por la fundación Ipar Hegoa y el grupo de investigación Parte Hartuz: una encuesta entre 2.000 personas, cuyo gran valor añadido era abarcar a todo el país por primera vez, detectó que solamente el 20% de la ciudadanía vasca cree que viviría peor con la independencia, frente a un 58% que entiende que mejoraría su bienestar. Pero el trabajo tiene otra parte cualitativa, en la que se diseccionan no solo las opiniones de estas personas, sino también las de representantes de la cultura y del empresariado vasco.

La posición de este último sector resulta especialmente relevante, dado que en Catalunya y Escocia el factor económico ha tenido un peso fundamental para decantar la opinión ciudadana. Por el momento, sin embargo, Ipar Hegoa y Parte Hartuz observan que en Euskal Herria sigue teniendo más importancia la cuestión identitaria o sentimental que el bolsillo. Incluso entre los propios empresarios: los que están a favor de un Estado vasco se posicionan así generalmente «porque desde un punto de vista político desearían formar parte de un Estado independiente, y no tanto porque crean que podría ser beneficioso para sus empresas». Aun así, se constata que cuando reflexionan al respecto «creen que sería viable» y «en general no piensan que un Estado independiente tuviera gran influencia en sus respectivos sectores empresariales (ni positiva ni tampoco negativa), a pesar de que reconocen que en una primera fase podría haber ciertas dificultades».

Las conclusiones obtenidas en este trabajo no son definitivas ni contundentes, porque se admite que «no es un tema sobre el que se discuta demasiado». Impera la impresión de que la mayoría del empresariado vasco se situaría en contra o se quedaría «en un segundo plano», pero tampoco se atisba un gran dramatismo o enconamiento.

Las oportunidades

Para esta parte de ‘‘Imaginando el Estado vasco’’ se realizaron veinte entrevistas a empresarios y empresarias «que podrían ser favorables a la creación de un Estado vasco»: once en la CAV, cuatro en Nafarroa y cinco en Ipar Euskal Herria. Representan a diferentes sectores económicos y tamaños de empresa, desde familiares a mayores de 50 trabajadores. Hay negocios pequeños, cooperativas, sociedades limitadas y anónimas. Todo los entrevistados son altos cargos, y en algunos casos propietarios de las empresas.

Sus nombres lógicamente no se detallan. Lo importante son las ideas que aparecen sobre la mesa. Así, preguntados sobre la viabilidad económica del Estado vasco, en términos generales lo ven factible debido a que Euskal Herria cuenta con un tejido económico y empresarial consolidado. Hay quien cree que «sería una excelente solución» y quien considera que «tenemos la capacidad de ser uno de los países más ricos de Europa, por capacidad empresarial, de personas y demás».

Con algo menos entusiasmo, otra de las personas encuestadas afirma que «no veo ninguna razón objetiva por la cual Euskadi no pueda ser viable a medio plazo». Se escucha también que «si tú estás en posición de desarrollar productos que tengan ventajas económicas, no hay ninguna razón para que otros países de tu entorno, incluso cercanos, no te compren». Otras opiniones significativas son estas que siguen: «Somos suficientemente serios para crear un país independiente en el que nos iría mucho mejor que ahora»; «Aquí se han hecho las cosas de otra manera y se ve que económicamente estamos mejor que en España, ha habido una visión más a largo plazo y eso en economía y el mundo de la empresa es fundamental»; «Nosotros cuando vamos fuera una de las cosas que vendemos es que somos vascos (...); a nivel industrial al menos, nos comparan con los alemanes: gente seria, trabajadora, que disponemos de tecnología, que somos gente de palabra».

Puestos a imaginar esa situación, los empresarios consultados ven en el Estado vasco ventajas añadidas como la capacidad de promover un sistema educativo adecuado, destinar más a I+D+I o transformar el sector público vasco para hacerlo más efectivo.

Los recelos

En cuanto a los obstáculos o recelos, uno de los más evocados en procesos como el catalán es la posibilidad de perder mercado. ¿Sería así realmente? No lo creen, salvo quizás en un primer momento. Se asegura, por ejemplo, que a las multinacionales «en verdad les da igual que seamos independientes o no. Si les ofrecemos mejores servicios, mejores precios o mejores productos que otros países, nos comprarán, porque nosotros también les compraremos a ellos».

Un empresario de Ipar Euskal Herria admite que para él en concreto «seguramente no sería positivo, ya que tenemos varios clientes que pertenecen a la Administración francesa y si no fuéramos franceses no nos encargaría nuevos pedidos». Otro del sur apunta que «es posible que se nos caiga algún cliente en España, pero no creo que las empresas vayan a notarlo excesivamente».

«Existe masa crítica suficiente» para el reto, afirman los autores del trabajo

Jagoba Zulueta, de la Fundación Ipar Hegoa, destacó que ‘‘Imaginando el Estado Vasco’’ aporta claves «importantes» para imaginar estrategias políticas partiendo de la constatación de que «existe masa crítica suficiente» para afrontar el reto. Del trabajo, recordó el sociólogo Julen Zabalo, se desprende que, en caso de convocarse un referéndum, «la mayoría estaría a favor de un Estado Vasco, el 40,7%, y unos pocos menos estarían en contra, el 35,3%».

Zulueta destacó que gracias a la investigación de Parte Hartuz han podido observar que el éxito de una oferta «residirá en la profundización democrática y en su validez para una sociedad económica y socialmente más justa». El responsable de Ipar Hegoa subrayó que las opiniones que se recogen no son elementos meramente orientativos y añadió que el Estado Vasco es algo prioritario «para los que queremos decidir el futuro de Euskal Herria de manera democrática».

Zabalo estimó que el paso que han dado al hablar de Estado Vasco y no de independencia u otra forma de estructuración aportará una nueva dimensión. El profesor de la UPV-EHU dijo que se necesita un paso previo, que es el derecho a decidir, por lo que «se convierte en complemento inseparable». Precisamente sobre ese derecho, dos tercios de los vascos se muestran de acuerdo con la realización de una consulta para decidir su futuro político, el 66,8%, siendo en Ipar Euskal Herria en concreto el 52,9%. Aclaró que, aun estando en contra, muchas personas lo reivindican, «entendido como un principio democrático».

En caso de referéndum, un 40,7% estaría a favor del Estado Vasco mientras un 35,3% en contra. Sin embargo, en esta pregunta existen cambios sustanciales por territorios, ya que en la CAV ganarían los favorables (42-32%); en Nafarroa se impondrían los contrarios, aunque equiparándose con la postura a favor (40-42%); y en Ipar Euskal Herria vencería, sin ninguna duda, la oposición (28-46%). «Es significativo que una de cada cuatro personas (24%) no sabe qué responder, o no quiere responder, o dice que se abstendría», apuntó el investigador.

La postura favorable la forman, sobre todo, quienes comparten una ideología nacionalista vasca, mientras los contrarios son aquellos que se definen como españoles o franceses. «Consideran que este tema es algo exclusivo de los nacionalistas vascos, y ellas no sienten necesidad de cambio, y tampoco creen que un nuevo Estado vaya a traer ninguna ventaja o beneficio», explicó Zabalo, quien añadió que la postura a favor o en contra «no es definitiva, sino altamente variable».Agustín GOIKOETXEA