Ziganda trata de ver la botella medio llena y no quiere tirar la toalla todavía
Integrantes de la Iñigo Cabacas Herri Harmaila acudieron ayer por la mañana a Lezama a animar a los cachorros de Cuco Ziganda, en el entrenamiento previo a recibir hoy (17.00) al Nástic. Últimas balas para los bilbainos y ante un rival nada sencillo, en puestos de ascenso y nueve partidos seguidos sin conocer la derrota, eso sí, los últimos cuatro, empates. A once puntos ya de la salvación, nueva prueba de fuego para un milagro que pocos contemplan como posible. «Muy difícil, no nos vamos a engañar», asumía ayer el técnico, pero, «seguimos en el partido».
El navarro trata de ver la botella medio llena, de, parece, intentar que los chavales saquen el mayor jugo a la experiencia de la Segunda A. «Estamos en darle la vuelta, en agarrarnos a muchas cosas que sostiene a un equipo de fútbol. Nos duele no ganar, pero tememos otras agarraderas: la experiencia que tenemos que adquirir, lo que supone un filial del Athletic, cada partido es un examen, que es colectivo e individual», apuntó.
Cambio de sistema
Ziganda asume que el equipo está teniendo serios problemas en defensa y encajando goles que no debiera. Para esta tarde el central Yeray es baja por acumulación de tarjetas, con lo que Ziganda avanza que el dibujo táctivo podría cambiar a un 4-4-2 en lugar de su habitual escenificicación de tres centrales, con posiblemente Ramalho y Gil en el eje de la zaga, Unai López, que regresa, y Vesga en la medular, y arriba Villalibre y Santamaría.
Una vez más, el apoyo de la grada se antoja necesario, mejorando las entradas de los últimos partidos en casa.

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