Imanol INTZIARTE
Periodista

«CHUPADOS» POR SU COMPROMISO FRENTE A LA DICTADURA

Su reportaje de dos páginas en el rotativo argentino ‘Perfil’, coincidiendo con un aniversario del 24 de marzo, fue el punto de partida del trabajo de periodista Claudio Gómez, que tras una exhaustiva tarea dio a luz hace unos meses el libro «Maten al rugbier».

Cualquier gran historia, y la de los desaparecidos durante la dictadura argentina en la década de los setenta del pasado siglo lo es, está conformada por multitud de pequeños retazos que merecen ser recordados conformando un trágico patchwork, esas piezas tejidas uniendo trozos de diversas telas.

Es lo que debió pensar el periodista argentino Claudio Gómez cuando se puso a investigar lo sucedido con los veinte jugadores del equipo de rugby de La Plata a los que el régimen militar hizo desaparecer. Veinte historias que confluyen en una pregunta, ¿por qué?. «Cuando salió publicada en ‘Perfil’ me quedó la sensación de que no había contado nada. Había mucho más que dos páginas de un diario», indicaba Gómez en ‘La Jornada’.

Para despejar esa incógnita, ‘Maten al rugbier’ –publicado el pasado verano por Editorial Sudamericana– recoge en sus páginas testimonios de familiares y compañeros de los fallecidos en diversos ámbitos, además de diferentes documentos de la época.

La dictadura militar dejó unos 30.000 desaparecidos, y de ellos cerca de medio centenar eran deportistas de cierto nivel. «Lo más curioso o notable, es que de estos más de 30 eran jugadores de rugby. Y de esos, 20 jugaban en un mismo club, que es La Plata, en una ciudad que está a 40-50 kilómetros de Buenos Aires», explicaba el autor en una entrevista en el programa radiofónico ‘El tercer tiempo’, en la Cope.

La ciudad más golpeada

Si bien en Argentina la mayoría de los clubes de rugby, al igual que en otros países, estaban conformados entonces por gente de las clases altas, La Plata era «de clase media, muy familiar, de gente trabajadora. Había un elemento en común entre estos muchachos, casi todos cursaban estudios en la universidad pública», añade. Cerca de 800 muertos o desaparecidos pasaron por la universidad platense, como estudiantes o profesores. La ciudad de La Plata fue proporcionalmente la más golpeada del país durante la dictadura, con una víctima por cada 613 habitantes.

Los rugbiers de La Plata, además de dedicarse a sus carreras y al deporte, militaban en agrupaciones políticas y con la llegada de la dictadura incluso llegaron a empuñar las armas para enfrentarse a ella en organizaciones como el ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo), el Partido Comunista Marxista Leninista (PCML) la UES (Unión Estudiantil Secundaria), la JUP (la Juventud Universitaria Peronista) y los Montoneros, organización guerrillera de la izquierda peronista.

«El trabajo me llevó dos años de investigación. Y lo hice con rigor, porque sentía un gran compromiso con la memoria de las víctimas, y con la gente con la que hablé: con hijos, padres, amigos compañeros, porque me estaban hablando de la gran tragedia de sus vidas», señalaba el autor en otra entrevista, en la web www.telam.com.

«Hablé con varios excompañeros sobrevivientes de esos años y me contaban que es tremendo como mes a mes se iban sumando las ausencias. Por otro lado, hay algo muy particular y curioso, que es difícil de entender desde el presente. En esos años, estaba naturalizado que desaparezca la gente, era tan cotidiano que ya no se sorprendían. Se utilizaba una expresión que era ‘chuparon a fulano’, que significaba que las fuerzas represivas lo habían detenido».

¿Hay un hilo directo entre el balón ovalado y ese compromiso?. Goméz subraya que «los valores del rugby son buenísimos; se habla de solidaridad, equipo, conjunto, trabajo colectivo, trasmitirles eso a los pibes está muy bien, que el tipo crezca en la solidaridad y que el resultado es una consecuencia del trabajo colectivo y no individual».