Jaramillo: «La paz no es solo que las FARC dejen las armas»
El proceso de resolución con las FARC podría concluir este mismo año. Así de optimista se muestra Sergio Jaramillo, Alto Comisionado colombiano para la Paz, que ofreció una conferencia en Madrid. La refrendación de los acuerdos y la dejación de armas son algunas de las claves pendientes a la espera de profundizar en el diálogo con el ELN.

«La activación de los derechos políticos está en el corazón de los acuerdos». Sergio Jaramillo, Alto Comisionado colombiano para la Paz, consideró que los acuerdos entre Bogotá y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) pueden concluir satisfactoriamente, pese a que todavía quedan asuntos clave por discutir. Jaramillo estuvo ayer participando en un foro en la Casa América de Madrid y, posteriormente, compareció junto al ministro español de Exteriores, José Manuel García-Margallo. Justicia transicional y refrendo del proceso ante la ciudadanía colombiana son, a su juicio, algunos de los retos pendientes. «La paz no es solo que las FARC dejen las armas», argumentó. En sus intervenciones se centró especialmente en las conversaciones con esta guerrilla, iniciadas en 2012 y que podrían concluir «en unos meses».
«Si no lo pensamos en términos de transición, perderemos las oportunidades», alegó Jaramillo, que destacó que el proceso se trata de «la noticia más importante» para su generación e insistió en varias ocasiones en que no se puede limitar la resolución al desarme de las FARC. En este sentido, reconoció que la experiencia de los paramilitares no terminado de ser satisfactoria. Según explicó, muchos de ellos se desmovilizaron pero, posteriormente, terminaron enrolando las denominadas «BaCrim» o «bandas criminales» que siguen operando. Este ha sido uno de los elementos que ha enfrentado a los delegados de las FARC-EP en La Habana y a los emisarios del Ejecutivo de Juan Manuel Santos, que ubica a estos grupos dentro del terreno del orden público y no de la resolución del conflicto.
En su opinión, sin una visión «territorial», jóvenes en la órbita de los paramilitares volvieron a sumarse a las filas de estos sectores ya que no encontraban empleo. «Se ven absorbidos por las economías criminales», afirmó, admitiendo «de facto» que no se ha producido una desmovilización total entre los grupos paramilitares. Una realidad que choca con la máxima «No más armas en la política. No más violencia contra quienes estén en política» con la que define su agenda.
Consulta a los colombianos
La democratización fue una de las ideas sobre las que profundizó Jaramillo. Como principal punto, destacó la celebración de un referéndum en el que los colombianos avalen lo suscrito por su Gobierno cuando el acuerdo de paz esté concluido. «El proceso se ha desarrollado en La Habana, hemos pasado mucho tiempo en la mesa de negociación», admitió, por lo que consideró que recurrir a las urnas puede ser una fórmula para ganarse el apoyo del país. Especialmente cuando existen resistencias como las del expresidente Álvaro Uribe. «Es necesario desarrollar consensos por la transición», argumentó el enviado de Santos a la mesa de negociación con las FARC en Cuba.
La «no repetición» es otro de los asuntos que preocupa. Por un lado, Jaramillo hizo hincapié en el «orden» tras la dejación de armas. Es decir, que una vez que abandonen las armas no regresen a otros grupos debido a la falta de condiciones. Esta es la razón por la que el Gobierno colombiano ha abordado con las FARC asuntos como «el desarrollo rural, la participación política o las drogas».
Jaramillo quiso poner en valor el componente internacional del equipo de verificación tripartito que conformarán los enviados del Consejo de Seguridad de la ONU, el Gobierno colombiano y la propia guerrilla.
La «justicia transicional»
El papel de las víctimas y el modelo de «justicia transicional» que se aplicará desde la firma del acuerdo fue uno de los puntos sobre los que más profundizó. «No hay familia que no tenga un pariente que no haya sido víctima de alguna manera del conflicto», destacó. En su opinión, el proceso no puede seguir adelante sin tenerlas en cuenta. Incluso recordó que afectados por las distintas violencias que han desangrado el país estuvieron presentes en la mesa de conversaciones de La Habana. «Constituimos y acordamos un sistema integral de verdad, justicia, reparación y garantía de no repetición», recordó.
En este sentido, Jaramillo puso en valor la Jurisdicción Especial para la Paz por la que los elementos armados que asuman su participación en el conflicto y se comprometan a aportar el máximo de verdad recibirán «penas con hasta 8 años de cárcel, mientras que los que se nieguen a ello recibirán penas de 20 años». Frente a quienes, como Uribe, han hablado de «impunidad» para descalificar este sistema, Jaramillo consideró que «es de tal ambición que su aplicación va a ser difícil». En este sentido, recordó que no solo se puede hablar en términos de justicia, sino también de reintegración a la vida civil. «Si las FARC quieren hacer su reincorporación en zonas rurales hay que ver cómo ese modelo funciona», añadió.
El proceso de paz en Colombia ha recibido un fuerte impulso desde el Estado español, según remarcaron Jaramillo y García-Margallo, quien afirmó que Madrid ha comprometido 80 millones de euros desde el año 2006 para contribuir al proceso, y destinará nuevos fondos no reembolsables para cooperación por valor de 50 millones, hasta 2019, y otros 120 reembolsables. Un compromiso por una «nueva transición» que Madrid quiere apadrinar en Europa.
Margallo niega que Colombia pueda ser una enseñanza en EH
El apoyo español al proceso de paz en Colombia no ha generado ninguna enseñanza en Madrid de cara al proceso de resolución del conflicto vasco. Lo dejó claro el ministro español de Exteriores, José Manuel García Margallo. Preguntado en su comparecencia con el Alto Comisionado para la Paz en Colombia, Sergio Jaramillo, sobre si el Estado podría extraer lecciones, el miembro del gabinete de Mariano Rajoy insistió en que no existen similitudes entre ambos conflictos. Mientras que reconoció el carácter de «conflicto interno» para el caso sudamericano, ubicó lo ocurrido en Euskal Herria en términos de «terrorismo».
«En Colombia a lo que todavía estamos asistiendo, espero que por muy poco tiempo, es a un conflicto interno, reconocido así por las dos partes: tropas de carácter cuasi militar que ocupan parte del terreno de Colombia», dijo Margallo, que diferenció esta situación de lo ocurrido en Euskal Herria. «Nunca ha habido un conflicto interno en esos términos, como no lo ha habido en Irlanda del Norte, por poner ejemplos parecidos», afirmó, contraviniendo la doctrina oficial de Madrid, que siempre ha rechazado que existiesen similitudes entre el caso vasco y el irlandés.
«Con lo que nos hemos encontrado es con una organización terrorista que ha provocado casi 1.000 muertos y que, gracias a los distintos gobiernos que se han sucedido en la democracia, ha sido derrotada con las armas que da la ley», afirmó el ministro. Pese a que la pregunta se había dirigido también a Sergio Jaramillo, únicamente Margallo tomó la palabra para vender su lectura. «Al principio hubo dos amnistías, en 1976 y 1977, que afectaron a quienes no tenían delitos de sangre y a quienes sí los tenían», argumentó.
«A partir de ese momento no ha habido por definición un solo preso político», remarcó, pese a que ninguno de los periodistas había mencionado la existencia de presos políticos en Euskal Herria. «Se trata de situaciones diferentes, en uno se trata de un conflicto interno y en otro una banda asesina que ha matado a inocentes. No se puede extrapolar», dijo, insistiendo en la línea del Gobierno español, que rechaza la colaboración para la resolución.A.P.
Santos cree que el proceso es «irreversible» y que se cerrará «este año»
La paz de Colombia se firmará este año con las FARC, aseguró el presidente Juan Manuel Santos en una entrevista con Efe, en la cual señaló que espera que el ELN muestre «buena voluntad» para poder empezar a negociar también con ese grupo. Según el mandatario, la paz con las FARC se alcanzará «este año definitivamente, pero lo más pronto posible», y aseguró que el proceso de negociación «es irreversible». «El proceso va marchando. La fase final siempre es difícil porque hay que tomar decisiones, pero es irreversible».GARA

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