Joseba VIVANCO
Athletic

Fallece Pedro Aurtenetxe, presidente de presidentes

Dirigió al club dos mandatos, en los que celebró los últimos títulos y terció en el cisma Clemente-Sarabia.

Rafa Iriondo, José Luis Artetxe, Howard Kendall, Niko Estéfano, Félix Zubiaga... Y ayer uno de los presidentes rojiblancos más carismáticos y queridos de las últimas décadas, el de los últimos títulos de Liga, Pedro Aurtenetxe, a los 83 años. El club anunció que los jugadores portarán brazalete negro en su recuerdo en el primer partido de Liga en San Mamés, cuya fecha y rival se conocerá en el sorteo de este viernes. Sentida pérdida en el seno de la familia del Athletic, de quien diririgó las riendas de la entidad durante ocho años, entre 1982 y 1990, algunos de los más brillantes y a la vez convulsos, pero un mandato plagado de relevantes hitos.

Beti Duñabeitia fue su mentor, con quien fue directivo, para luego sustituirle en unas elecciones que ganó por mil votos a Iñaki Olaskoaga, para convertirse en un presidente, como él decía, «de andar por la calle, txikitero, discutidor». Fue el triunfo de la continuidad En cualquier caso, sostenía que «el Athletic siempre ha sido un paraguas en el que todos nos hemos podido sentir identificados». Y quizá por eso lo que más le gustaba de su himno, creado en esos mismos años, era ese ‘geuria’ al que sigue el grito de ‘¡Athletic!’.

Fue el presidente de la gabarra, de los dos últimos títulos de Liga y el de Copa, entre 1982-84, y si algún equipo recordaba como el mejor desde entonces era el del 82-83 como el más competitivo y el de la final europea del 77 de Koldo Agirre como el más vistoso. Tuvo la suerte de homenajear en sus despedidas a un hito como José Ángel Iribar y también a Rojo I. Apostó por Javi Clemente y fichó a Howard Kendall, y bajo su gestión la sede del club se trasladó al Palacio de Ibaigane. Pero no todo fueron días de rosas. Vio airear pañuelos en su contra como en la complicada campaña de 1987, pero seguramente una de las vivencias más duras fue el secuestro por ETA de su directivo Juan Pedro Guzmán. Como tampoco nadie quiso estar en su pellejo cuando puso orden de manera traumática entre Javi Clemente y Manolo Sarabia, con el cisma consiguiente en el seno de la masa social rojiblanca. En 1990 dejó la presidencia y fue un aficionado más, de «andar por la calle y discutidor». Su funeral será hoy, 19.00, en la iglesia de San Vicente. Dencanse en paz.