Alberto PRADILLA
MADRID
CRISIS POLÍTICA EN EL ESTADO: ELECCIÓN DEL PRESIDENTE

Rajoy se da una semana mientras reitera que sin el PSOE habrá comicios

Mariano Rajoy, presidente del Gobierno español en funciones, se toma una semana para discutir las condiciones planteadas por Ciudadanos. Antes de tomarse vacaciones convoca a su dirección para el 17 de agosto, aunque sigue sin desvelar si acudirá o no a la investidura. Él insiste en su advertencia al PSOE: o le apoya o se repiten las elecciones.

Siguiendo la máxima de «vísteme despacio que tengo prisa», Mariano Rajoy se va de puente de agosto sin confirmar si acudirá a la investidura o si acepta las seis condiciones impuestas por Albert Rivera para iniciar una negociación. En principio, el presidente español en funciones y el líder de Ciudadanos comparten la urgencia de formar gobierno. Sin embargo, del dicho al hecho hay mucho trecho, y el inquilino de la Moncloa prefiere darse una semana, hasta el próximo miércoles 17, para reunir al Comité Ejecutivo y celebrar una votación que, teniendo en cuenta el control que tiene sobre el partido, será un trámite que plasme sus deseos. Mientras tanto, sigue tentando y presionando al PSOE, cuya dirección, empezando por Pedro Sánchez, no se cansa de dar calabazas a la Gran Coalición.

«Ya veremos». Así respondía Rajoy a la pregunta sobre si se presentará a la investidura en caso de no contar con los apoyos suficientes. Ni sí, ni no, ni todo lo contrario, que es su única respuesta en los últimos días. Según dijo Rivera, poner fecha a la sesión y que el actual presidente se someta al dictamen del Congreso es condición sine qua non para empezar a dialogar. No obstante, ni siquiera el aval de Ciudadanos garantizaría que Rajoy fuese presidente, por lo que parece seguro que ambos aprovecharán este tiempo para echar el lazo hacia el PSOE.

Cambios en la Constitución

La clave está en el hecho de que, aunque el PP aplauda con las orejas las seis medidas de «regeneración» y «contra la corrupción» presentadas la víspera por Ciudadanos, no podrían implementarlas en solitario. Para cambiar la ley electoral, que es una norma orgánica, necesitan una mayoría cualificada que solo se alcanza con el PSOE. Lo mismo ocurre con otras propuestas como la limitación de mandatos a ocho años. Habría que modificar la Constitución, así que no son suficientes los 169 escaños que apurarían entre PP y Ciudadanos. La vaga redacción de las condiciones del partido naranja permite también pensar que esto puede ser maquillaje. Además, Rivera afirma que no será difícil recabar la adhesión del PSOE porque estas medidas ya se incluyeron en el pacto suscrito con Pedro Sánchez. Un texto que dieron por muerto cuando el líder del PSOE falló en la investidura y que ahora su homólogo en Ciudadanos resucita a conveniencia.

Si la víspera dio la impresión de que Rivera vendía barata la piel del oso, ayer se encargó de aclarar que, tras las primeras seis condiciones, vendrá la lista de la compra: medidas sobre autónomos, fiscales, reforma del Senado y las diputaciones... nada nuevo. Todo suena muy cercano a lo que ya selló con el PSOE, lo que obligará a Sánchez a hacer malabarismos para explicar por qué antes eran propuestas aceptables y ahora no merecen una abstención.

Las fechas aprietan, a pesar de que Rajoy se haya tomado vacaciones. Rivera aseguró que su idea sería votar la investidura antes de setiembre, para que los presupuestos estén listos para el 15 de octubre. El líder del PP no lo ve con malos ojos, pero insiste en que si el PSOE no se suma a esta línea de negociación «habrá terceras elecciones». A todo esto, la presidenta del Congreso, Ana Pastor, sigue sin fijar fecha por orden de su jefe. A ver la próxima semana.

 

Rita Barberá votará si hay que apartar a los imputados

De entre todos los integrantes del Comité Ejecutivo del PP (máximo órgano dirigente entre congresos) que votarán el próximo miércoles hay un nombre que se ha escuchado por encima de todos. Es el de Rita Barberá, exalcaldesa de Valencia y asediada por casos de corrupción hasta el punto de que si no estuviese aforada ya habría sido imputada por el juzgado que investiga la causa. Se da la paradoja de que alguien como Barberá, que se ha aprovechado de su posición para eludir a los tribunales ordinarios y que está a la espera de que el Tribunal Supremo ordene que le investiguen, será una de las «baronesas» del PP que decidirán sobre las medidas anticorrupción planteadas por Ciudadanos. Rajoy fue preguntado por este extremo, pero salió por la tangente, argumentando que Barberá no está todavía imputada. Igual de claro fue Rivera cuando le interrogaron sobre por qué negociaba con un partido imputado la expulsión de los imputados. «Por eso propongo un pacto anticorrupción», dijo.A.P.