GARA
LA HABANA
LUTO POR LA MUERTE DEL LÍDER DE LA REVOLUCIÓN CUBANA

Último acto de masas por Fidel Castro en la Plaza de la Revolución

Tristes pero solemnes, miles de cubanos guardaron cola por segundo día en La Habana para rendir homenaje al líder de la Revolución, Fidel Castro, que ayer tuvo su último acto de masas en la capital con una multitudinaria ceremonia fúnebre a la que acudieron numerosas representaciones extranjeras, pero pocos líderes mundiales.

Hijos espirituales de la Revolución cubana, los mandatarios de Venezuela, Nicolás Maduro, y de Bolivia, Evo Morales, fueron los primeros líderes internacionales en rendir homenaje frente a la foto de un Fidel Castro con barba negra, fusil al hombro y mochila de guerrillero, adornada con flores blancas.

Desde el lunes, también cientos de miles de cubanos desfilaron por la Plaza de la Revolución, en La Habana, donde per- manecía la imagen del líder que murió el viernes a los 90 años, y que apoyó los movimientos rebeldes en América, envió tropas a África y retó a EEUU durante la Guerra Fría.

«Este es un momento doloroso por la pérdida del hermano, el compañero, el amigo Fidel Castro (...) Vengo en nombre del pueblo boliviano a agradecer su ayuda incondicional y solidaridad con Bolivia», dijo Morales a su llegada a La Habana.

«Todo nuestro acompañamiento y hermandad, y toda nuestra fuerza. Aquí está Venezuela, aquí está la Revolución Bolivariana, para decir a nuestros hermanos: seguimos de pie, seguimos juntos, hoy más que nunca», apuntó Maduro.

«Fidel es un símbolo mundial y sus ideas no solo están en América Latina sino en el mundo entero porque luchó por los pobres, por los marginados, por los hambrientos», señaló Roberto Hernández, profesor de antropología de 47 años.

Los homenajes fúnebres se extenderán hasta el domingo, cuando sus cenizas serán llevadas al cementerio de Santiago de Cuba, donde están enterrados los restos de José Martí, héroe de la independencia.

Las cenizas del líder revolucionario reposan en una urna de madera café que fue exhibida por primera vez la noche del lunes por la televisión estatal. El presidente, Raúl Castro, y altos dirigentes del Partido Comunista honraron su memoria en la sala Granma del Ministerio de las Fuerzas Armadas, al costado de la Plaza de la Revolución.

Último relevo

Raúl Castro presidió la última guardia de honor que rinde tributo a su hermano Fidel en el memorial José Martí de la Plaza de la Revolución, donde miles de ciudadanos han acudido desde el lunes a honrar al líder fallecido el viernes.

Castro, con uniforme militar, encabezó el último relevo de la guardia de honor por Fidel, acompañado del primer vicepresidente, Miguel Díaz-Canel; el comandante de la Revolución Ramiro Valdés y el segundo secretario del PCC, José Ramón Machado-Ventura.

El memorial se cerró a las 12.00 (18.00, en Euskal Heria) para iniciar en la Plaza de la Revolución los preparativos de la ceremonia oficial con la que se cerraron los homenajes en La Habana, prevista para las 19.00 (01.00 en Euskal Herria) y a la que fueron invitados líderes y personalidades del mundo.

Además de Maduro y Morales, la izquierda latinoamericana estuvo representada por los presidentes de Ecuador, Rafael Correa, y de Nicaragua, Daniel Ortega. Y también se esperaba a los mandatarios de El Salvador, Salvador Sánchez Cerén; de Honduras, Juan Orlando Hernández; de Panamá, Juan Carlos Varela; de Colombia, Juan Manuel Santos, y de México, Enrique Peña Nieto. No así la chilena Michelle Bachelet.

En contraste, pocos líderes de otras partes del mundo tenían previsto viajar a La Habana para despedir a uno de los hombres más influyentes del siglo XX.

Ausencias

El presidente de EEUU, Barack Obama, que propulsó el histórico acercamiento con Cuba tras más de medio siglo de enemistad, comunicó que no acudiría ni enviaría una «delegación oficial». Sí fue su asesor adjunto de seguridad nacional, Ben Rhodes, que lideró la negociación para la normalización de relaciones.

Tampoco se esperaba la asistencia de sus homólogos francés, François Hollande, y ruso, Vladimir Putin –que adujo una «apretada agenda»–, ni de la premier británica, Theresa May, o su homóloga alemana, Angela Merkel. Quien sí acudió fue el primer ministro griego, Alexis Tsipras, el único gobernante occidental que estuvo presente.

Quizás la ausencia más notable fue la del primer ministro canadiense, Justin Trudeau, que conocía personalmente a Castro y cuyo padre, Pierre Trudeau, mantuvo una relación de amistad durante varias décadas.

África, por su parte, estuvo presente con los mandatarios de Zimbabwe, Robert Mugabe; Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang; Sudáfrica, Jacob Zuma, y Namibia, Hage Geingob.

Acudieron, además, el rey emérito español, Juan Carlos de Borbón, el excanciller alemán Gerhard Schröder, los expresidentes José Mujica (Uruguay) y Armando Guebuza (Mozambique) y los vicepresidentes de Irán y China.