Mirar
La muerte del nonagenario John Berger nos deja con la amarga sensación de una pérdida irreparable. Nos quedamos sin una de esas voces que nos han guiado en muchas oscuridades y laberintos. Quizás su influencia mayor sea el habernos enseñado a mirar. La importancia de la mirada más allá de la vista. Mirar como verbo de descubrimiento, de conciencia, un verbo inicial nunca terminal. Mirar y mirar y volver a mirar. Cada mirada es diferente, cada instante, irrepetible, cada molécula se transforma en cada nueva mirada voluntaria y escudriñadora. En este caso es bien cierto que nos deja tanta sabiduría, tanta dulzura, tanta humanidad y cultura en sus escritos que revisarlos nos volverá a impregnar de ganas de mirar de nuevo todo lo visto. De su mano salieron cuadros que atraparon sensaciones y nos producían emociones, pero de su pensamiento, de su análisis de la realidad, de su crítica de arte o de su literatura han salido narraciones incomparables, majestuosas en su sencillez, deslumbrantes en su cromatismo ideológico y su capacidad de mirar y ver lo mirado desde muchas perspectivas. Humanismo revolucionario labrado con sensibilidad para comprender el dolor y denunciar la violencia, lucidez para comprender de dónde viene esa luz que ilumina una parte de la realidad y deja en la penumbra a la otra. Admirarlo, es mirarlo con reverencia y agradecimiento. Un hombre, una vida, un legado universal.

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