Condenados a 9 y 7 años por sendas agresiones sexuales en Durango e Iruñea
Uno de los hombres fue condenado por agredir a una usuaria del centro geriátrico en el que trabajaba, mientras que el otro deberá cumplir condena por agredir sexualmente a su pareja tras una discusión.

Un hombre fue condenado ayer a siete años de prisión y otros siete de libertad vigilada acusado de abusar sexualmente de una mujer con discapacidad, interna en el centro donde él trabajaba. La sentencia, dictada de conformidad por la Sección Segunda de la Audiencia de Nafarroa aunque no es firme, declara probados los hechos, que sucedieron en diciembre de 2015, cuando el hombre, de 38 años y con sus facultades «levemente alteradas» por el consumo de alcohol, acudió sobre las 18:00 al centro geriátrico de Iruñea en el que trabajaba en labores de limpieza.
El hombre ha sido acusado de violar a la interna, de 63 años y con una minusvalía del 90% por su trastorno sicótico crónico, esquizofrenia catatónica.
La sentencia califica los hechos como un «delito de abuso sexual con penetración», suma el abuso de la discapacidad mental de la víctima y abunda en el «reconocimiento claro y expreso de los hechos y sus circunstancias por parte del procesado». Además, deniega la declaración de responsabilidad civil subsidiaria del geriátrico.
Agravante por parentesco
Por otro lado, la Audiencia Provincial de Bizkaia impuso una pena de nueve años de prisión a un vecino de Durango que en 2014 arrastró a su pareja hasta el dormitorio tras una discusión para agredirla sexualmente, causándole lesiones.
La sentencia condena a este hombre por un delito de agresión sexual con el agravante de parentesco. Además de la pena de prisión, le impide acercarse a menos de cien metros de su víctima durante un periodo de cinco años y le obliga a indemnizar a la mujer con 15.000 euros por el daño moral causado y con otros 210 euros por las lesiones provocadas.
Según recogen los hechos probados, el agresor, «con ánimo de satisfacción sexual», agarró a la mujer por las muñecas y, propinándole golpes, la arrastró hasta el pasillo, donde le introdujo la mano o el puño en la vagina. Como consecuencia, la mujer sufrió lesiones por las que necesitó asistencia médica.

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