Miles de simpatizantes despiden a Mario Soares en las calles de Lisboa

Miles de simpatizantes despidieron emocionados a Mario Soares a través de las calles de Lisboa hasta el cementerio de Prazeres, donde fue enterrado. «Este país no conocerá un político como él. Ha jugado un papel decisivo en nuestra historia y forma un poco parte de cada familia portuguesa», afirmaba Rosa Pereira, una de las participantes en el homenaje. Los restos de Soares fueron depositados en un panteón familiar después de que un barco de guerra lanzara una salva de artillería desde el estuario del Tajo. Al igual que en el cementerio, donde se reunió una multitud de admiradores, en las calles muchos lisboetas asistieron al paso del cortejo fúnebre, algunos con claveles y rosas rojas.
En una ceremonia previa, su hijo Joao Soares elogió el «optimismo, el humor, la valentía, la determinación y la audacia» del expresidente portugués.
«En esta hora de duelo nacional, quiero expresar nuestra afección y nuestra gratitud emocionada por todo lo que Mario Soares ha sido, y por todo lo que ha hecho», afirmó el primer ministro, Antonio Costa.
Fundador del Partido Socialista portugués, ministro de Asuntos Exteriores, dos veces jefe de Gobierno y presidente de la República entre 1986 y 1996, Soares ha estado en la primera línea de la política del país durante cuarenta años.
Recientemente criticó con dureza la política de austeridad presupuestaria puesta en marcha por el anterior Ejecutivo de derechas a cambio de un plan de rescate.

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