Miles de refugiados se mueren de frío atrapados en la capital serbia
Ateridos de frío, con síntomas de congelaciones, plagados de piojos y con problemas respiratorios por inhalar todo tipo de humo para intentar calentarse al fuego, cientos de refugiados malviven cerca de la estación de Belgrado.
MSF ha instalado cinco tiendas en un solar contiguo con agua corriente y electricidad para proteger a los menores y a los más frágiles pero el Gobierno serbio ya ha advertido de que no .permitirá «un nuevo Calais» en Serbia.
La Comisaría serbia para los Refugiados insiste en que la solución es instalarlos en sus 17 Centros de retención pero MSF insiste en que no son suficientes y que un millar siguen fuera, con temperaturas de -10 grados durante la noche.
Cierto es que muchos de ellos se resisten, por temor a ser expusados, a ser alejados de la frontera con la UE o de encontrarse en campos cerrados, como el de Presevo, similar a una prisión.
Pero hace tanto frío que acaban cediendo. Cuando el Gobierno serbio abrió la pasada semana un nuevo campo en una antigua edificación en Obrenovac, a 30 kilómetros de Belgrado, fue inmediatamente ocupado por 225 refugiados, la mitad de ellos menores. Y es que estamos hablando de una cuestión de vida o muerte.

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