Víctor ESQUIROL
CRÍTICA «Resident Evil: Capítulo final»

A la sexta va la definitiva, no la vencida

N o hay mal que por bien no venga (¿o era al revés?). El caso es que incluso a la hora de criticar productos tan nefastos como el que ahora mismo nos concierne, debe intentarse siempre abordar el análisis con actitud positiva, para así hallar alguna buena lectura, alguna conclusión optimista que no nos hunda en la miseria a la que todo parece invitarnos. En este sentido, y si de dibujar una sonrisa va el asunto, nunca está de más recordar que si a estas alturas de la historia, a un tipo como Paul W.S. Anderson le siguen financiando películas, entonces es que sigue habiendo esperanza para todos esos proyectos de cineasta que aguardan pacientemente su oportunidad. A ti me dirijo y te digo que no desfallezcas, que esto no puede ser tan complicado, que si Paul puede, ¿cómo no vas a poder tú? 

Si aún no lo ves claro, aplícate el ejercicio masoquista de ir a ver su último trabajo. “Resident Evil: Capítulo final”, es la sexta entrega cinematográfica de la famosa saga de zombies creada por Capcom; la cuarta dirigida por el inefable Paul W.S. Anderson, quien no desaprovecha otra ocasión para maltratar al espectador, durante más de hora y media, a través de una especie de ataque epiléptico ininterrumpido que hace imposible encontrar un mínimo de sentido a la historia... si es que esta tiene alguno o, ya puestos, si es que esta realmente existe. Con dicha duda manifestándose en cada escena, Milla Jovovich va brincando sin cesar en un espectáculo que recuerda demasiado, y a todos los niveles, a la pornografía más barata. A la sexta fue otra fallida. No hay bien que por mal no venga. La lectura más negativa es, sin duda, que a los que siguen creyendo que el matrimonio entre cine y videojuego es una mala idea, se les acaba de dar más munición.