OTRA OPERACIÓN INMOBILIARIA EN BILBO BAJA LA PERSIANA DE UN HISTÓRICO CAFÉ
El cierre del histórico café La Granja, en Bilbo, es noticia aunque su sentencia estaba redactada hace años cuando los propietarios del centenario edificio de la plaza Circular donde se ubicaba lo pusieron a la venta. Otra víctima de una operación inmobiliaria.

De «sorpresa» han llegado a calificar algunos el cierre del histórico café La Granja, en Bilbo, aunque poco haya de súbito en la bajada definitiva de la persiana de un establecimiento hostelero que vivía pendiente de las negociaciones emprendidas hace años por la compañía de seguros suiza Helvetia, propietaria del número 3 de la plaza Circular, para la venta del inmueble centenario.
Una nueva operación inmobiliaria en el centro de la capital vizcaina se cobra la «vida» de un negocio de toda la vida, dejando huérfanos a muchos y algunas voces vuelven a clamar por las consecuencias de la política municipal respecto al comercio, que llena el centro de franquicias «despersonalizadas» y acaba con negocios tradicionales. Ayer, el concejal delegado de Desarrollo Económico, Comercio y Empleo, Xabier Otxandiano, lamentó el «triste» cierre del emblemático café, aventurando que «la alta atractividad» del Botxo como destino turístico «hará que a no mucho tardar veamos la ocupación de ese local».
Otxandiano incidió en que el local se emplaza en el espacio «de mayor potencial hostelero y comercial de la ciudad», en la que están previstas, además, la llegada de nuevas firmas comerciales «potentes» –en referencia al desembarco de Primark en la antigua sede de BBVA en 2018– y del TAV a la estación de Abando. «Seguro de que vendrá alguien pronto», confió el edil jeltzale.
Ayer fue el primer día en que este icono hostelero de Bilbo no levantó la persiana tras 90 años de actividad, con pequeñas paradas para remozarse sin perder su solera y esencia. En un escueto mensaje en su web, los responsables de La Granja agradecieron a sus clientes «la fidelidad y confianza» que han depositado en ellos durante todos estos años, «que han hecho posible que el café haya sido un lugar de encuentro y reunión». Allí, por ejemplo, tuvieron desde los años 80 su sede la Compañía del Gargantúa y la Academia del Cerdo Txarriduna, siendo múltiples las iniciativas de las que fue escenario. Los últimos gestores trasladaron «su gratitud» a quienes han colaborado con él a lo largo de toda su andadura «con gran profesionalidad, entrega e ilusión».
El café La Granja fue inaugurado el 31 de julio de 1926, festividad de San Inazio, por la familia Lozano. Con su fachada principal hacia la plaza Circular y otra puerta más discreta a la calle Ledesma, fue construido al estilo de los «grandes cafés franceses». Sus 325 metros cuadrados de planta y sus techos de 4,40 de alto le dieron la amplitud y diafanidad de espacio características, a la que contribuyó la elegante sencillez de su larga barra de madera tallada, sus columnas de hierro forjado y las lámparas de art nouveau, procedentes de la remodelación del teatro sevillano Lope de Vega, que trajeron sus últimos gestores, el Grupo Iruña, que lo regentaba desde la década de los 80.
años de «agonía»
La agonía de La Granja comenzó en el otoño de 2010 cuando la compañía propietaria del edificio comunicó a sus inquilinos, una veintena de despachos de abogados y consultores, su intención de no renovar sus contratos. El café tenía el suyo en vigor pero era consciente de que el tiempo comenzaba a correr, se habló de que el horizonte era 2020. No ha llegado.
La aseguradora pretendía en un año desalojar el inmueble para supuestamente afrontar una reforma integral ya que la centenaria estructura de madera necesitaba de reparaciones y luego ponerlo en el mercado como hizo con otras propiedades en el Estado español. El derribo de los edificios colindantes, donde se levantaron construcciones modernas le afectó y necesitaba de una intervención urgente para frenar su deterioro, dejando para el nuevo propietario una actuación más en profundidad.
Construido a finales del siglo XIX, el inmueble tiene el nivel de protección C, que obliga a mantener su fachada original. En un origen fue la sede del Crédito de la Unión Minera, una entidad bancaria fundada en 1901 y que creció muy rápidamente hasta 1920, coincidiendo con la pujanza económica en Bizkaia, llegando a tener en ese momento un capital social de 100 millones de pesetas, similar al del Banco Bilbao. Un lustro después, suspendió pagos como consecuencia de la crisis internacional y de su deficiente política de control de riesgos. Más tarde, fue la sede de Seguros La Vasco Navarra y luego de Helvetia.
El Consistorio bilbaino ordenó a la propiedad en 2006 que instalase con urgencia una visera de protección después de un desprendimiento que hirió a un transeúnte. Poco después, se procedió a la restauración de la fachada. En 2013, informaciones periodísticas apuntaron a la posibilidad de que Inditex y Hard Rock Cafe estarían interesados en recalar en ese edificio. Entre los handicap, la reforma pendiente, que no se permitiesen cambios profundos en su estructura y el precio de salida, 9,3 millones de euros por los más de 2.500 metros cuadrados de superficie. Ha transcendido que, finalmente, Helvetia va a vender el inmueble de siete plantas más sótano por 7,5 millones a un fondo de inversión.
De nuevo, a raíz de una operación inmobiliaria, Bilbo pierde parte de su personalidad con el cierre del café La Granja.

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