Un tesoro escaso
Hace poco más de dos años una empresa minera solicitó permiso al gobierno para analizar el subsuelo de Lapurdi en busca de oro. Finalmente París ha accedido a abrir un periodo de consulta pública como paso previo a la instrucción del proyecto en el que se calcula que para obtener poco más de tres gramos de oro habrá que remover una tonelada de tierra. En Sara, Zuraide, Kanbo, Itxasu o Ezpeleta no comprenden cómo puede anteponerse una explotación minera tan agresiva a un territorio agrícola y turístico de reconocido nivel. Pero es que el oro, que es un bien escaso, se vende a 37 euros el gramo o, lo que es lo mismo, más de cien euros por tonelada removida.
No han hecho falta excavadoras y palas tractoras para remover toneladas de indignación al descubrirse que en el subsuelo parlamentario de Fillon se escondían tres presuntos empleos ficticios por los que su mujer y dos de sus hijos se embolsaron unas cantidades que superan los quince kilos de oro en total. Pero en lugar de retirarse a lo más profundo de su mina de la vergüenza, Fillon, aquel que aseguró que la conducta de político debía ser intachable, ha decidido sacarle brillo a la teoría del complot, quizá porque espera que, como en España, gran parte del electorado termine por disculpar al corrupto. Y probablemente será así, porque la honestidad es aquí también un tesoro escaso.

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