Helicóptero MEDEVAC derribado
La primera película como director de Adolfo Martínez Pérez recuerda sospechosamente a aquel episodio de “Los Simpson” en que Bart y sus amigos montaban un grupo al estilo NSYNC. Si lo recuerdan, los chavales de Springfield se convertían en una auténtica sensación nacional a través de unas canciones con el imparable poder de lo pegadizo... y el incómodo aliado del músculo productivo del ejército. Cuando quisieron darse cuenta, aquellos inocentes niños se habían convertido en la cara visible de una maquinaria militar en busca de nuevos reclutas, a través del reclamo subliminal (y “superliminal”) de la música pop.
Del mismo modo, “Zona hostil” podría pasar como un producto de entretenimiento cualquiera (con la gravedad, eso sí, de un telón de fondo terrible). Lo que pasa es que el contexto mancha todos los aspectos del conjunto. Basada en una misión real de –patoso– rescate llevada a cabo por tropas españolas en Afganistán, la película luce como un ejercicio bélico mucho más decente de lo que en un principio cabía esperar. Con una acción bien filmada y aún mejor gestionada en lo referente al tempo narrativo, es de lamentar que tanta pirotecnia obedezca a un único e hiper-rancio propósito: sumar más dedos dispuestos a apretar el gatillo por la causa patriótica. Sería divertido... si no diera tanto miedo.

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