Ray Kroc, la invención y el rapto del Big Mac

P ocas imágenes sintetizan tan bien todo (absolutamente-todo) lo que representan los Estados Unidos como esa letra “M” gigante y amarilla. McDonald’s es una de las compañías más poderosas de la historia. Es también uno de los apellidos más conocidos del planeta... y aun así, este no se corresponde con el del tipo inmortalizado como el fundador de dicho imperio.
Su nombre, Ray Kroc; su historia, la que inspira la nueva película de John Lee Hancock. Se trata de un biopic que, como marcan los cánones, se centra en la vida, obra y milagros de su protagonista. Solo que en esta ocasión, el personaje en cuestión encarna demasiado bien todo (absolutamente-todo) lo que puede extraerse de un Big Mac cualquiera. Agradable a la vista (mucho más en las fotos que en la vida real); placentero en el paladar hasta niveles peligrosamente adictivos. En apariencia, perfecto... pero para el bien de todos, mejor no preguntar por la procedencia de tal manjar. Así se plantea y se desarrolla el film. Lo que al principio desilusiona por aparentar ser un lavado de imagen corporativo descarado, poco a poco va evolucionando en un oscuro, cruel e hiper-ácido retrato no solo de la cara oculta de los orígenes de McDonald’s, sino también del mismísimo sueño americano.

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