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El Constitucional destituye a Park Guen-hye entre protestas callejeras

El Tribunal Constitucional confirmó ayer en un dictamen histórico la destitución de la presidenta de Corea del Sur, envuelta en un escándalo de corrupción, en un veredicto que desató violentas protestas de sus seguidores en Seúl, con un saldo de al menos dos muertos.

La decisión unánime del Tribunal Constitucional de confirmar la destitución de la presidenta surcoreana, Park Guen-hye, pone fin a meses de crisis política e implica la convocatoria de elecciones anticipadas, previstas para el 9 de mayo. Dos manifestantes murieron en los enfrentamientos entre los partida- rios de Park, que no admitieron el fallo y se echaron a las calles, y la Policía. Sus detractores celebraron la «dulce venganza».

Park, la hija del dictador Park Chung-hee, se convirtió en la primera jefa de Estado del país cuando fue elegida en 2012, con el mayor número de votos obtenidos por un presidente en democracia. Pero su estilo distante y varias polémicas, sumadas al descontento social y político, lastraron su popularidad y llevaron a millones de personas a la calle para pedir su destitución. El 9 de diciembre, el Parlamento la destituyó por soborno y abuso de poder, una decisión confirmada ayer por la más alta instancia judicial del país.

El escándalo, que causó la destitución gira en torno a Choi Soon-sil, acusada de haber recibido millones de dólares de gran- des grupos industriales. Amiga desde hace 40 años de Park, a Choi se le imputa haber usado su influencia para obtener más de 70 millones de dólares de distintas empresas y de inmiscuirse en asuntos del Estado.

Según la Corte, Park infringió la ley al permitir las intromisiones de Choi y es sospechosa de complicidad de corrupción por haber ofrecido favores políticos a las empresas que llenaron los bolsillos de su amiga.

Ahora, Park está obligada a abandonar el palacio presidencial y perderá sus privilegios y su inmunidad, lo que le expone a posibles demandas. Incluso, si no acude a eventuales citaciones, podría ser detenida.

El país debe afrontar unas nuevas elecciones. Este escándalo llevó a millones de surcoreanos a exigir la destitución de Park, pero sigue siendo popular para un gran sector conservador de la población que agradece el rápido crecimiento experimentado por el país durante la dictadura de su padre.

El favorito en esta contienda es Moon Jae-In, exlíder del opositor Partido Democrático, que contaría con el apoyo del 36,1% de los electores, según una encuesta realizada el jueves, que sitúa al primer ministro y presidente interino, Hwang Kyo-ahn, muy por detrás, con el 14%, si decide ser candidato. Hwang llamó a la unidad para avanzar.

El resentimiento contra el establishment se ha extendido durante la Presidencia de Park, en un contexto de frustraciones económicas y sociales crecientes, y este escándalo ha dejado a la vista los vínculos profundos entre el Gobierno y la élite corporativa y crecen los llamamientos a reformar los conglomerados gigantes que dominan la cuarta economía de Asia.

Pero, además de hacer frente a la ralentización del crecimiento económico, el eventual ganador de las elecciones tendrá que lidiar con el rival del Norte, cuya provocaciones recientes son un reto para la comunidad internacional y con las deterioradas relaciones con China como consecuencia de la instalación del escudo antimisiles de EEUU.

Una crisis regional cada vez más peligrosa

El Ejército surcoreano ordenó ayer a sus soldados posicionarse en estado de alerta y vigilancia ante posibles «provocaciones» de Corea del Norte tras la destitución de Park Geun-Hye. La península coreana vive un momento de especial tensión marcado también por la instalación, de forma conjunta con EEUU, del polémico escudo antimisiles THAAD, que el Ejército surcoreano aseguró no se verá afectada por la destitución de Park. «El despliegue del THAAD es una decisión de los aliados», señaló una fuente militar, en referencia a Washington, desoyendo la petición de China de que detenga su despliegue para «eliminar obstáculos» que afectan a las relaciones bilaterales. En su búsqueda de una nueva estrategia para detener los programas balístico y nuclear de Corea del Norte, a riesgo de enfrentarse con China, principal aliado de Pyongyang. Es el dosier diplomático más espinoso de la Administración Trump, cuyo secretario de Estado, Rex Tillerson, viajará entre el 15 y el 19 de marzo a Tokio, Seúl y Pekín.GARA