50 días de presidencia de Donald Trump

Tras una brusca irrupción que no pocos compararon con la imagen del elefante en una cacharrería, Trump parece haber modulado su tono, tal y como evidenció su «templado» discurso sobre el Estado de la Unión el último día de febrero.

Sin embargo, insiste en sus planes de desmantelar completamente el legado de Obama y no duda para ello en utilizar su instrumento favorito, Twitter, para improvisar políticas y directrices sin control alguno.

El tiempo dirá si Trump acaba resignándose a ser amaestrado por el sistema y su red de intereses y convertido en una suerte de Ronald Reagan histriónico.

Una retocada reforma migratoria pero igualmente islamófoba y racista

Tras el varapalo que sufrió en los tribunales su primera reforma migratoria, Trump no se rinde y ha presentado un nuevo texto similar pero purgado de las chapuzas jurídicas inasumibles de su inicial redactor, su jefe de estrategia y vocero de la nueva derecha Steve Bannon. En la nueva redacción se cae Irak pero se mantienen las fronteras cerradas a los nacionales de seis países musulmanes. El decreto no prohíbe la entrada a quienes tienen visado, permiso de trabajo o doble nacionalidad pero faculta, por ejemplo, a la Policía a separar a las familias que quieran cruzar la frontera mexicana.

El quiebro republicano al Obamacare no satisface ni a tirios ni a troyanos

Trump llegó con la promesa de tumbar la reforma sanitaria de Obama pero alertó del riesgo de enajenar a parte de su electorado (trabajadores blancos) al dejarles sin cobertura sanitaria. «Nadie podía pensar que fuera tan difícil», aseguró, frustrado. Así, los republicanos han presentado una alternativa que trata de tumbar la cobertura sanitaria del Obamacare pero manteniendo su filosofía. Algo imposible. Al punto de que republicanos centristas y ultraconservadores amenazan con votar en contra por razones diametralmente opuestas, lo que abocaría al fracaso de la reforma.

«Behingoz ekin beharko diogu berriro gerrak irabazteari», dio presidenteak

Trumpek gastu militarren %9,3ko igoera agindu du. 54.000 milioi dolar, egungo 585.300 miliori gehituz. «Lehen harro esaten genuen AEBek ez zutela gerra bat bera ere galtzen; orain ez dugu bat bera ere irabazten. Jasanezina da», azaldu du. Bost axola gainerako potentzia guztiek gerrarako gastatzen duten beste gastatzen dutela AEBek beraiek. Nondik aterako da dirutza hori? Kanpoko laguntza programetan, eta defizitean, batez ere. Hala ere, Trumpek itsasontzi eta hegazkin militarrak «langile estatubatuarrek» eraikiko dituztela dio. Gerraren ikuspegi ekonomikoa. Betidanikoa.

Trump se revuelve contra Obama y le acusa de espiarle en plena campaña

Acosado por las filtraciones de los medios y señalado por las agencias de seguridad por sus coqueteos con Rusia, Trump ha optado por el ataque como mejor defensa y ha acusado en Twitter a su antecesor, Barack Obama, de ordenar que fuera espiado durante la campaña. El aludido niega haber ordenado su vigilancia, curándose así en salud. Y es que no se descarta que Trump hubiera sido vigilado, incluso por orden de algún juez federal. La Oficina de Inteligencia Nacional y el FBI, dirigido por el republicano y ratificado en el cargo James Comey, han negado tajantemente la acusación. Pero, ¿quién se fía de quién?

Rusia tilda de «caza de brujas» el acoso a Trump por sus coqueteos con Putin

La prensa del establishment demócrata sigue filtrando encuentros de miembros del Gabinete de Trump con representantes rusos. Hace semanas, su asesor de seguridad nacional, el general Michael Flynn, era obligado a dimitir tras haber mentido negando sus contactos con el embajador ruso Sergey Kislyak antes y después de la campaña, cuando Obama seguía en el cargo. Ahora le ha tocado el turno a su secretario de Justicia, Jeff Sessions, que no niega el contacto pero lo enmarca en su condición de congresista. Rusia no duda en calificar de «caza de brujas» este acoso. Si McCarthy saliera de su tumba, ¿volvería bajo tierra o viajaría a Rusia?

Corea del Norte podría ser la mecha de un fuego con China

El reciente lanzamiento por parte de Pyongyang de varios misiles que ensayaban un ataque contra las bases de EEUU en Japón y los ejercicios militares del Pentágono en Corea del Sur han elevado la tensión en el Pacífico. China ha propuesto a ambas partes que den marcha atrás, pero sin resultado. Paralelamente, EEUU está agilizando la puesta en marcha de un escudo antimisiles en territorio surcoreano, oficialmente para impedir un ataque norcoreano –Pyongyang asegura que podría alcanzar con sus misiles territorio de EEUU, aunque hay dudas de que pudieran hacerlo cargados con ojivas–. Rusia y, sobre todo, China, han denunciado el escudo porque destruye el equilibrio de seguridad nuclear. Un nuevo diferendo después de que Trump se viera obligado a bajar su tono inicial contra Pekín y se tragara el sapo de desdecirse y reconocer el axioma nixoniano de una sola China –no dos, con Taiwán–.

EEUU sigue deshojando la margarita ante el ISIS

Trump llegó a la Casa Blanca ya iniciada la ofensiva contra Mosul, capital del ISIS, y mantiene la dirección desde el aire y a distancia de esas operaciones. Más complejo le está resultando decidir quiénes son sus aliados contra el ISIS en Siria. Todo apunta a que mantiene su apoyo a las milicias kurdas del FDS en la ofensiva contra Raqa. No obstante, la Turquía de Erdogan presiona a EEUU y se ofrece como alternativa. Lo que es rechazado de plano por el presidente sirio Al Assad, mal menor para Trump. Rusia sigue pues con el mango de la sartén.

Trump templa sus ánimos filosionistas

Escoltado por su yerno y asesor presidencial, Jared Kushner (judío ultrasionista), Trump arrancó mandato bendiciendo la colonización sin freno de Cisjordania y prometiendo el traslado de la Embajada estadounidense de Tel Aviv a Jerusalén, lo que impulsaría definitivamente su conversión en capital del Estado judío. Un mes después, coincidiendo con la recepción al primer ministro Netanyahu en el Despacho Oval, el inquilino de la Casa Blanca atemperó ambas apuestas pero a cambio le dio un gran espaldarazo al poner en duda la solución de los dos Estados. Pero no para apostar por un Estado laico unitario, sino para acabar con cualquier esperanza de los palestinos.

Gastu militarrak gora Europan

«America First» leloari jarraituz, gerra kontuetan aliatuek gehiago gastatu behar dutela exijitu du betidanik Trumpek. Mehatxua edo aukera, badirudi NATOk onartu egin dutela axioma eta AEBetako Administrazio berriak atlantismoarekiko fedea berretsi egin du. Aliatuetariko asko Europar Batasuneko kide ere badira eta Trumpek Europarekiko agertu duen mespretxua (Brexitaren alde egin zuen) baliatuz, EB arlo militarrean ere haztearen aldeko apustua egin berri dute Alemaniak eta Estatu frantsesak. AEBetatik autonomia lortzeko balitz behintzat, gaitz erdi. Ez ote den, ordea, erreflexu militarista hutsa...

Kezka nagusitzen ari da Latinoamerikan

Hillary Clintonen porrotak Latinoamerikako sektore batzuetan eragin zuen poza aspaldi agortu da. Mexikoko mugan luzatuko den harresia ahaztu gabe, kezkagarriak dira Trump bidaltzen ari den keinuak. Kubarekin harremanak normaltzea «guztiz aztergai» omen du Etxe Zuriak. Raul Castro presidenteak gogor salatu du Trumpen politika eta bere Gobernuak defendatzen duen protekzionismoa gaitzetsi du Kubako Alderdi Komunistaren ordezkari nagusiak. Venezuelari begira, narkotrafikoarekin ustezko harremanak leporatuta zigortuen zerrendan sartu du Trumpek Tareck El Aissami presidenteordea.