Piden «determinación y valentía» para aclarar lo ocurrido en calabozos
En víspera del juicio por el caso de Sandra Barrenetxea, unas 3.000 personas se manifestaron ayer en Bilbo para reclamar que las personas que han padecido torturas sean reconocidas y reparadas. Añadieron que si los gobiernos de Iñigo Urkullu y Uxue Barkos van certificando lo ocurrido, «sería la mejor garantía para que no vuelva a repetirse».

Euskal Memoria Fundazioa ha verificado ya 5.657 casos de tortura en Euskal Herria durante las últimas siete décadas. Y el equipo de Paco Etxeberria sigue completando el primer informe oficial al respecto, sellado por Lakua y avanzado en junio pasado. Tal como denunciaron ayer Eneko Compains e Ixone Fernández, que han sufrido la violencia ejercida por los cuerpos de seguridad en primera persona, esto supone que «en todo este tiempo, de media 75 personas han sido torturadas cada año a mano de funcionarios de diferentes cuerpos policiales. Cada cinco días se ha registrado un nuevo caso de torturas».
Compains y Fernández pronunciaron estas palabras en la plaza del Teatro Arriaga, ante las 3.000 personas –según el recuento realizado por GARA– que salieron a la calle para mostrar su repulsa por una conculcación de derechos humanos que «ha sido una práctica habitual y generalizada en Euskal Herria, y ha gozado de total impunidad». «Las personas que hemos padecido torturas pedimos simplemente ser reconocidas y reparadas. Y exigimos garantías para que esta lacra no vuelva a repetirse nunca más», destacaron.
Por ello reclamaron a los gobiernos de Gasteiz e Iruñea «determinación y valentía para esclarecer de una vez por todas lo ocurrido en las comisarías con ciudadanos y ciudadanas vascas. Les invitamos a implicarse plenamente en el reconocimiento de la verdad». Muestran su disposición a colaborar, por ejemplo sometiéndose al Protocolo de Estambul que mide la credibilidad de estas denuncias.
«Os invitamos a comenzar a trabajar, a que estudiéis todas los efectos que ha producido la tortura, a analizar todas las muertes y las consecuencias físicas y sicológicas. A que estudiéis las autoinculpaciones e inculpaciones obtenidas bajo torturas, y que en muchos casos han sido la única prueba para encarcelar a la gente. Solo es cuestión de voluntad».
Asimismo, reivindicaron los derechos que les asisten como víctimas, y exigieron que se adopten medidas hacia los victimarios y sus responsables políticos. «El futuro de este país pasa por el respeto de los derechos humanos para todas las personas», manifestaron. Este martes arranca el juicio contra cuatro guardias civiles acusados de torturar en 2010 a Sandra Barrenetxea, presente en la marcha.
Firmeza ante los verdugos
Compains, detenido en la misma redada, le pidió que sea fuerte, que no baje la mirada ante sus torturadores, porque «son ellos quien la deberían bajar de vergüenza por lo que te hicieron, por lo que nos hicieron. Y si en algún momento te flojean las fuerzas, no te sientas sola porque junto a ti estamos familia, amigos, miles de torturados y toda una sociedad que en último término también es víctima de esta lacra, y que está harta de que no se reconozca la tortura, de que se acabe la impunidad».
Parafraseó al escritor Vassily Grossman al señalar que «el verdugo, el torturador, no considera a su víctima una persona, y así es él mismo quien deja de ser persona, mata a la persona que hay en él, se convierte en su propio verdugo».
«Sentiros orgullosos de lo que sois y de lo que representáis porque, sencillamente, no somos como ellos», concluyó Eneko Compains entre aplausos.

«Que solo se permita comprar casas para vivir es legal, está sobre la mesa»

Martxoaren 3ko biktimen aurka jo du Gasteizko gotzainak: «Tentsioa dago»

Los kurdos lo pierden todo contra Damasco

«Xeberri eta biok hiru kantaldi egun berean egitera iritsi ginen»
