François Fillon denuncia ser víctima de una «caza al hombre»
El candidato conservador a las elecciones presidenciales francesas, François Fillon, denunció ser víctima de una «caza al hombre» y atacó a las «decenas de periodistas» que «hurgan en su basura» tras la revelación en la prensa de los trajes que recibió como regalo de un mecenas, un añadido más al escándalo de los supuestos empleos ficticios de su esposa e hijos, por el que mañana comparecerá ante los tribunales, en los que, dijo, «no soy tratado como los demás».

«Soy blanco de tal número de ataques que no puedo no considerar que hay una forma de persecución», declaró el candidato de la derecha francesa a la Presidencia, François Fillon, a la emisora Europe 1. «Cada día se baja un poco más en la intrusión de mi vida privada. ¿Por qué? ¿Qué explica que haya cientos, decenas en cualquier caso de periodistas que hurgan en la basura para ocuparse de mis trajes, mañana de mis camisas y por qué no de mis calzoncillos?», se quejó el ex primer ministro. «¿Es por mis posiciones económicas, por las posiciones conservadoras que he podido adoptar en un cierto número de cuestiones sociales» se preguntó.
Según el “Journal du Dimanche”, un mecenas firmó el 20 de febrero un cheque de 13.000 euros para pagar la factura de dos trajes de una elegante sastrería de París.
«Es mi vida privada y no le incumbe a nadie. Tengo perfectamente derecho a que un amigo me regale un traje, no está prohibido», protestó Fillon.
Según el diario, a esta factura se suman casi 35.500 euros pagados en metálico por compras anteriores en beneficio de Fillon en esa misma sastrería, por un valor total de 48.500 euros desde 2012. «No es exacto, naturalmente», afirmó Fillon.
Mañana está citado ante el tribunal que investiga los empleos presuntamente ficticios de su esposa e hijos y que podría conducir a una acusación formal. «No se puede decir que vaya con gusto. Desde el principio no he sido tratado como un justiciable como los demás», afirmó Fillon.
El candidato, que cayó en los sondeos desde el estallido del escándalo conocido como «Penelopegate» después de haber sido considerado el favorito para llegar al Elíseo, reafirmó que una acusación no cambiaría en nada su campaña: «No voy a obedecer a las órdenes de los que instrumentalizan la Justicia renunciando a mi candidatura». Intentado que la polémica pase a segundo plano, el candidato exhibió ayer su programa, que incluye el fin de la jornada de 35 horas, retraso progresivo de la edad de jubilación hasta los 65 años, eliminación de medio millón de puestos de funcionarios, reducción del gasto público en 100.000 millones de euros y bajada del impuesto de sociedades hasta el 25%, si bien soslayó iniciativas más impopulares, sobre todo en sanidad. Ademas, prometió un «código de buena conducta» para prevenir conflictos de intereses en el Gobierno.
De candidato «intachable» a «rebelde contra el sistema»
François Fillon sucedió en 1981 al diputado del que era asistente y se convirtió en el miembro más joven de la Asamblea. Entre 1993 y 2005 participó en todos los gobiernos de la derecha, y ocupó un escaño en el Senado (2005-07) antes de convertirse en jefe de Gobierno en la sombra de un ascendente Nicolas Sarkozy. No oculta su admiración por Margaret Tatcher. Sus detractores denuncian la «brutalidad social» de su propuesta económica: supresión de medio millón de empleos públicos, vuelta a la jornada de 39 horas, retraso de la edad de jubilación, reforma del desempleo... Pero su discurso de rigor y moralidad casa mal con las sospechas de desvío de fondos públicos sobre los que le investiga la Justicia francesa. Ha pasado de ofrecer la imagen de hombre serio, católico practicante que lideraba los sondeos electorales, a presentarse como «un rebelde al que el sistema no detendrá». «Han intentado intimidarme, hacerme recular. Algunos esperan romperme, pero solo vosotros sois el pueblo soberano», dijo a sus simpatizantes. «Para gobernar un país, mi convicción es que hay que ser irreprochable», decía el pasado setiembre, haciendo bandera de la honestidad para llevar adelante su programa de recortes y de derecha dura. Hoy, inmerso en un escándalo creciente y en el punto de mira de los tribunales, clama contra un supuesto complot y denuncia un «asesinato político».GARA

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