Alertan del deterioro de la salud mental de los niños refugiados
El número de casos de autolesiones, agresiones, ansiedad y depresión entre los menores refugiados atrapados en las islas griegas como consecuencia del acuerdo migratorio alcanzado hace un año entre la UE y Turquía, denunció ayer Save the Children en un informe.

La ONG Save the Children advirtió ayer de que «las degradantes condiciones» en las islas griegas «resultado del acuerdo firmado hace un año entre la Unión Europea y Turquía» está provocando un «alarmante aumento de las autolesiones, agresiones, ansiedad y depresión entre los niños refugiados». El informe detalla el impacto de «las terribles condiciones que el acuerdo ha creado y que han forzado a miles de familias y a más de 5.000 niños a vivir en centros similares a los de detención».
«Están aumentando las autolesiones en niños de tan solo nueve años. Son sus madres quienes, al bañarlos, encuentran heridas en las manos de sus hijos, que se han causado ellos mismos. Niños de tan solo doce años han intentado suicidarse porque han visto a otros hacer lo mismo. También se ha registrado un aumento en los casos de drogadicción y alcoholismo entre adolescentes que viven en campos de refugiados y que intentan escapar así de su dolorosa realidad, una vulnerabilidad que los traficantes están explotando», subraya el informe.
El equipo de Save the Children también ha constatado que algunos menores no acompañados viven en «modo de supervivencia las 24 horas» y duermen por turnos para intentar mantenerse seguros, así como la desaparición de muchos menores no acompañados, que abandonaron la isla con contrabandistas o por sí mismos. Asimismo, su personal sobre el terreno ha presenciado un alarmante deterioro en la salud mental de los niños y ha expresado su temor a que una generación de jóvenes desarrolle a largo plazo trastornos como depresión, ansiedad por separación, ansiedad excesiva y estrés postraumático, también asociados a enfermedades físicas como diabetes o dolencias cardíacas.
«¿A qué precio?»
«El acuerdo entre la UE y Turquía debía parar el flujo de migrantes irregulares a Grecia, pero ¿a qué precio?», se preguntó Andreas Ring, representante humanitario de Save the Children en Grecia, en la presentación de esta investigación, en la que se denuncia que «muchos de esos niños han escapado de la guerra y el conflicto para terminar en campos que muchos de ellos llaman ‘el infierno’».
«Si las condiciones no cambian, acabaremos con una generación de niños insensibilizados que piensan que la violencia es lo normal», alerta la ONG. Por ello, insta a la UE y al Gobierno griego a que actúen de inmediato y pongan fin a la «detención ilegal e injustificada» de niños refugiados y sean trasladados a «entornos seguros».
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