Un difícil primer año para el Gobierno de Aung Suu Kyi
Tras un año en el poder en Birmania, el Gobierno de Aung San Suu Kyi tiene dificultades para llevar a cabo las reformas económicas y sociales prometidas, gestionar los conflictos étnicos y desprenderse de los vestigios de las todavía poderosas Fuerzas Armadas.
Durante décadas, Birmania vivió bajo una dictadura militar y soñó con la democracia. Las expectativas de los birmanos eran muy elevadas tras las históricas elecciones de noviembre de 2015, que llevaron al poder a la «Dama de Rangún» y a su partido, la Liga Nacional para la Democracia (LND).
«El electorado urbano políticamente comprometido cree que el Gobierno no responde a sus expectativas», explica a AFP el analista Richard Horsey, asesor del Grupo de Crisis Internacionales. «En parte porque las expectativas era muy altas, pero en parte también debido a los errores del Gobierno», añade.
Durante los funerales de un abogado cercano a ella, muerto a finales de enero en pleno día en el aeropuerto de Rangún, Suu Kyi exhortó al público a ser paciente. «Para la historia de un país, para la historia de un Gobierno, diez meses o un año no es mucho», dijo.
Pero las decepciones se acumulan. El proceso de paz con los rebeldes está en punto muerto y las perspectivas económicas no son buenas.
El Gobierno sigue lastrado por una Constitución heredada de la Junta que impide a Suu Kyi acceder a la Presidencia y garantiza a los militares un cuarto de los escaños en el Parlamento. El Ejército sigue controlando tres importantes ministerios –Defensa, Fronteras e Interior– y conserva un fuerte peso económico gracias a su omnipresencia en sectores clave.

Los kurdos lo pierden todo contra Damasco

«Xeberri eta biok hiru kantaldi egun berean egitera iritsi ginen»

Israel exhibe su impunidad en los escombros de la Unrwa en Jerusalén

Piden cuentas por la contratación pública de dos directivos de Solaria
