Victoria rojilla 22 jornadas después
Alex Berenguer, con un zapatazo que se coló por la escuadra, decidió un derbi frente al Alavés que estaba condenado a acabar en empate a cero. Ninguna de las dos escuadras estuvo acertada en ataque.

ALAVÉS 0
OSASUNA 1
El control y la comodidad del Alavés durante los primeros 15 minutos hacían presagiar lo peor -o lo mejor, depende por donde se mire-. A pesar de la oportunidad de la que gozó Sergio León después de ganar la batalla a Alexis, los babazorros se repusieron enseguida y empezaron a robar el esférico con cierta soltura. Quizá la presencia de Llorente, después de descansar en el Santiago Bernabéu, tuvo algo que ver. También la frescura de los demás integrantes del once inicial que sacó Pellegrino. El argentino alineó un once en el que solo dos jugadores repitieron respecto al último encuentro frente al Real Madrid: Pacheco y Rodrigo Ely.
Christian Santos, que volvía a la titularidad seis jornadas después, gozó de la primera oportunidad del Alavés en una salida de córner. Romero, el encargado de casi todas las jugadas de estrategia, puso el cuero en el punto de penalti y por asombroso que parezca el delantero venezolano remató libre de marca pero algo flojo y demasiado centrado. Katai también tuvo su ocasión al internase en el área después de recibir un buen balón de Romero, que se gustó a la hora de cambiar el juego.
El Osasuna, sin embargo, empezó a meterse en el partido cuando ya se había cumplido un cuarto de hora de juego. Clerc puso un buen centro desde el carril central que Sergio León intentó enganchar de primeras, pero sin premio. Al contrario que en los primeros minutos, esa ocasión fue el principio de una mejor versión de los rojillos, que empezaron a controlar el partido en cierta medida. También tuvieron la mejor ocasión de la primera mitad. Fausto Tienza puso a prueba a Pacheco en una salida de córner y con un cabezazo cruzado en el que se lució el guardameta extremeño. Para igualar la estadística de paradas, Sirigu respondió de maravilla a un lanzamiento de falta, muy ajustado al palo izquierdo del arquero, del paraguayo Romero, omnipresente en los ataques locales.
El luminoso marcaba el minuto 30 y el ritmo bajó de manera considerable, lo que provocó que disminuyeran las ocasiones de gol. Nadie llegaba a rematar los centros de Raúl García o Kiko Femenía, y a Osasuna le costaba un mundo crear peligro. Además de falta de ritmo, los auténticos protagonistas fueron los constantes resbalones por parte de jugadores de ambos equipos.
Posesión intrascendental
El paso por los vestuarios solucionó el problema de los resbalones –menos en el caso de Santos, que terminó por colmar la paciencia de la grada albiazul–. Sin embargo, la falta de acierto siguió latente en ambas escuadras. Cierto es que en los primeros diez minutos del segundo tiempo cada equipo dispuso de sendas ocasiones claras de gol. Torres, con un cabezazo que se marchó rozando el poste, y De las Cuevas, en un mano a mano en el que su envio salió lamiendo la madera para desesperación de Vasiljevic, que seguro que se acordó de las ocasiones falladas frente al Athletic.
El Alavés tuvo el control del esférico, un control que difícilmente sobrepasaba la zona de peligro. La línea de cinco defensas de Osasuna difiultaba la tarea. Romero fue uno de los pocos que no se achantó en intentar hilvanar jugadas ofensivas y pudo haber marcado en un remate de primeras, a centro de Krsticic, que taponó un defensa y al que tuvo que reaccionar a contrapié Sirigu.
Mientras Pellegrino sacó su artillería pesada para tratar de marcar (Ibai, Theo Hernández y Deyverson), al ver que no lograba el esperado resultado, consiguió animar a un Osasuna que apenas inquietó en ataque durante la segunda mitad. «Osasuna nunca se rinde», dicen y no se equivocan. Ni cuando se lesiona su goleador principal, Sergio León. Berenguer sustituyó al artillero cordobés y fue el auténtico protagonista del derbi. Empaló el balón desde fuera del área, sorprendiendo a todos los presentes con la curva que cogió y colándose por la propia escuadra para dar la segunda victoria de la temporada a Osasuna. Segunda victoria, la segunda a domicilio y otra vez en un derbi vasco. Los rojillos no conocían el sabor de la victoria desde que derrotasen al Eibar el pasado 17 de octubre de 2016. Y llegó 22 jornadas después.
Vasiljevic: «Hemos tenido suerte»
Peter Vasiljevic, tras conseguir su primera victoria como entrenador del Osasuna, respiró un poco aliviado en la sala de prensa del estadio de Mendizorrotza. Recalcó que salieron con ideas claras, aunque admitió que el Alavés les había dominado y que fue mejor en gran parte del partido, pero «tuvimos suerte de poder ganar con ese golazo de Alex [Berenguer]».
Mauricio Pellegrino, por su parte, subrayó que «fue una de esas noches que no te sale nada». Reconoció que no hicieron lo suficiente para ganar o para marcar, al menos un gol, a pesar de tener un par de ocasiones. Se refirió al Osasuna como «un equipo organizado que se encontró con ese premio al final». «Ahora tenemos que mirar al sábado», concluyó. A. U. A.
Debut de Luis Perea y lesión de Sergio León
En el partido, la familia rojilla recibió una noticia de cal y otra de arena. Por una parte, debutó Luis Perea con la elástica del Osasuna. Por otra parte, Sergio León, el máximo goleador del equipo, tuvo que ser sustituido aquejado por unas molestias musculares y puede unirse a la larga lista de bajas médicas a la que tendrá que hacer frente Vasiljevic en el próximo partido frente al Leganés (domingo 9 de abril, a las 18.30).
Segunda derrota consecutiva del Glorioso
El Deportivo Alavés sufrió su segunda derrota consecutiva y se esfuman, prácticamente, las opciones de soñar por los puestos europeos. Los de Pellegrino son undécimos en la clasificación con 40 puntos y este fin de semana (el sábado, 8 de abril, a las 13.00) visitarán el feudo del Espanyol. El conjunto perico se encuentra con tres puntos más que los albiazules.

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