Mezclado, no agitado
Saboreando aun la victoria en las presidenciales, Macron está agitando su imagen en la coctelera internacional, primero estrechándole la mano a Trump en Bruselas y hoy haciendo lo propio con el presidente ruso, de visita en París. Hace ahora diez años, Putin también se reunió con el entonces flamante presidente de la República francesa, Sarkozy.
Aquel encuentro, al margen de la cumbre del G8, dio mucho que hablar porque, en la rueda de prensa posterior, Sarkozy compareció sumamente alterado, completamente ido y sin aliento, como si se hubiera tomado demasiados rusos blancos. Pero a finales del pasado año, un reportaje de France2 desveló que en aquella reunión franco-rusa no fue un combinado de vodka lo que se le atragantó al presidente francés, abstemio, por cierto. Según la cadena francesa, el cóctel fue más del tipo explosivo y lo preparó el propio Sarkozy al recriminarle a Putin su política poco democrática. Cuando el francés calló, el ruso aguardó unos segundos en silencio y acercó sus manos. «¿Ves tu país? Es así». Y prosiguió separando ampliamente sus brazos. «Mi país, es así. Y como continúes en ese tono, te aplasto».
Macron, que parece más listo que Sarkozy, ya está avisado. Si no quiere probar el amargo trago de aquel, más le vale no agitar al ruso blanco. Ya lo dijo Bond: el vodka, mejor mezclado.

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