06/07/2017

Crónica
DONOSTI CUP
EL FÚTBOL COMO HERRAMIENTA DE UNIÓN ENTRE DIFERENTES

HEMOS TRAÍDO UN BALÓN FIRMADO POR LOS JUGADORES, QUE TODAVÍA NO SON FAMOSOS», DIJO EL ENTRENADOR DE LOS DRAGONES DE LAVAPIÉS, UNO DE LOS EQUIPOS INVITADOS EN ESTA EDICIÓN. JUNTO A ELLOS ESTABAN LOS HNK VUKOVAR 1991. AMBOS SON EJEMPLOS DE CONVIVENCIA, RESPETO Y AMISTAD.

Nagore BELASTEGI
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En la edición de 2017 del torneo participan 580 equipos de niños y niñas de todo el mundo

Los Dragones de Lavapiés y el HNK Vukovar 1991 son dos equipos de fútbol de chavales jóvenes que visitaron ayer las Juntas Generales de Gipuzkoa. También tienen en común que participan durante estos días en el torneo Donosti Cup, en el que participan jóvenes de todo el mundo. Pero lo más importante es que ambos equipos tienen una gran historia.

Vestidos de azul y con aspecto de una adolescencia avanzada se apilaban los croatas en la puerta del edificio. Junto a ellos, pero más risueños y jóvenes, lucían su camiseta verde los madrileños.

La presidenta de las JJGG, Eider Mendoza, tomó la palabra en nombre de los representantes de todos los grupos junteros. «Representáis una serie de valores con los que nos sentimos identificados», se dirigió a ellos, pues los de Lavapiés son hijos de personas migrantes que encontraron en el futbol una manera de cuidarse mutuamente, distraerse y hacer deporte. Mientras, los de Vukovar no han elegido el número 1991 casualmente, pues este sirve para recordar el asedio serbio de tres meses que ese año padeció la ciudad. «Has de saber valorar el esfuerzo de quien ha ganado, pero lo importante no es ganar, es pasarlo bien y la amistad», apuntó Mendoza.

Hacia la convivencia

Entre aplausos de los jóvenes, fueron tomando la palabra representantes de un equipo y otro, para contar cómo fueron creados y por qué. Así, la traductora del equipo croata dijo con orgullo que el Vukovar 1991 es el primer equipo de los balcanes que viene a Donosti Cup.

«Es una ciudad fronteriza donde hay personas de dos nacionalidades distintas. En la ciudad todavía existen huellas de la guerra en los edificios y en la convivencia; hay escuelas para serbios y escuelas para croatas. Con el deporte tenemos esperanzas porque es el único ámbito en el que se les junta», indicó. A su vez, agradeció en nombre del equipo el haber sido invitado y aseguró que están dispuestos a volver: «estamos disfrutando mucho, nos hemos bañado en la playa y a nuestros jugadores les gustan mucho las chicas de aquí, así que tenemos que volver», comentó riendo.

Después subió al estrado el representante de los Dragones, que dijo que estar en el torneo a los tres años de la creación del equipo «es un sueño que se va cumpliendo y que nos da fuerza». Después añadió que «Lavapiés es un barrio con mucha personalidad, muy guerrero y con mezcla de razas y formas de vida, y ahora representa el reto de convivir tantas personas diferentes en un espacio tan reducido. Ese reto lo hemos transformado en algo positivo porque esa diversidad es una riqueza enorme».

Tras intercambiar obsequios, los chavales pudieron degustar un animado hamarretako todos juntos donde, aun sin conocerse, todos eran amigos.