Gora Karmenak!
El verano comenzó de forma oficial en el hemisferio norte el pasado 21 de junio; otra cosa es cuándo siente cada una que ya ha llegado: con el primer chapuzón, con la hoguera de la noche más mágica o al instalar la tienda de campaña. Mi verano particular comienza un poco más tarde, a mediados de julio –mientras tanto vivo un periodo de transición–, con las fiestas del Carmen en el puerto de Donostia.
Ya casi huele a sardinas y este fin de semana sacaré el pañuelo a cuadros y la camisa de mahón con el karramarro naranja bordado para tenerlo ya a mano.
Ciertamente, la cosa se había puesto fea en las semanas previas debido a las tasas que debía afrontar la comisión de fiestas: 15.000 euros. A todas luces, una cantidad inasumible. Fue el pasado año cuando Lakua aumentó la superficie de suelo explotado a cobrar (4.000 m2 en lugar de 200 m2). Se tienen en cuenta también los días de uso, incluidos los de montaje y desmontaje. Admitía la comisión de fiestas que han sido «semanas duras de trabajo», de reuniones y conversaciones que han dado sus frutos. «Satisfacción» con lo conseguido teniendo en cuenta que las fechas estaban encima. Han logrado negociar con Lakua y reducir la superficie y las tasas de 2016 a la mitad, y han cerrado un acuerdo con el Ayuntamiento para pagar los impuestos de este año.
Estas fiestas con tanta esencia se recuperaron en la ciudad en 2004 a iniciativa de un grupo de personas. Auzolan y participación. Han sido ese mismo espíritu, su capacidad de trabajo (desinteresado) y su dedicación al barrio los ingredientes fundamentales. Lo mínimo son estas líneas. ¡Nos vemos en el muelle!

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