Víctor ESQUIROL
CRÍTICA «Atómica»

Otros días para matar

Se enciende el televisor y nos topamos con una imagen familiar. El presidente Ronald Reagan se dirige a su amada nación y comparte con ella algunas reflexiones sobre la Guerra Fría. De entre todas, queda una para la Historia: «Estamos armados porque desconfiamos los unos de los otros». El público ahí presente estalla en una ovación que solo logra silenciarse con la irrupción del synthpop de New Order. Es 1989 y el Muro de Berlín está a punto de caer, solo que ésta no es la historia que todos conocemos.

Así empieza “Atómica”, adaptación de la novela gráfica “The Coldest City”, suerte de revisión en clave de acción de los últimos coletazos del conflicto geo-político entre los Estados Unidos y la Unión Soviética. A nivel cinematográfico, la propuesta tiene interés apriorístico tanto delante como detrás de las cámaras. La protagonista es Charlize Theron, quien se consagra como referente actioner. El director es David Leitch, co-responsable de “John Wick”, una de las cintas de género más potentes de la década.

El resultado final no está a la altura de tamaña alineación de astros, pero sigue hablándonos de uno de los títulos de acción de referencia de la temporada. Este consiste, básicamente, en el clásico juego de espionaje, dobles identidades e intenciones a lo John le Carré... interrumpido este cada cuarto de hora por un estallido de violencia. Una persecución urbana de coches, un tiroteo en un hotel, un intercambio de patadas y puñetazos en la escalera de un edificio destartalado. Igual que Reagan: En materias cerebrales, la cinta se desinfla; cuando toca lucir músculo, se luce. De forma algo esclava de un estilo que ya no sorprende (como marca el nuevo cine espectáculo, la tracklist se erige en excesiva protagonista), pero no por ello poco efectiva a la hora de ejecutar unas coreografías ciertamente impresionantes. Estas y el carisma de Theron ya justifican, y de qué manera, toda la experiencia.