05/09/2017

Marc Buades, todo para ser ciclista

El balear lleva fuera de casa desde los trece años para cumplir su sueño y ha pasado de ser pistard a ganar las últimas duras carreras del calendario vasco.

Joseba ITURRIA
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Marc Buades (María de la Salud, Mallorca, 1996) ha ganado las dos últimas pruebas del calendario vasco amateur en Zegama y Bermeo, donde solo acabaron 19 ciclistas tras la criba de Sollube y fue capaz de imponerse a rivales de la entidad de Cañellas, Juaristi y Castrillo. Pese a destacar en su inicio en la pista, con once medallas de oro en campeonatos de España, se ha convertido en su tercer año como amateur en un corredor capaz de ganar en las carreras más duras.

Desde los trece años dejó la casa de sus padres para ser ciclista. Comenzó a andar en bicicleta con siete en la Voltadora de Sineu, una pista sin apenas peralte de un pueblo cercano al suyo a la que iba los lunes y miércoles a dar vueltas. Le gustó y al año siguiente empezó a participar en carreras con chavales cuatro años mayores que él, a los que apenas aguantaba una vuelta, y en infantiles empezó a ganar carreras a jóvenes de su edad y le invitaron a ser ciclista.

«El seleccionador balear David Monserrat, que lleva el Centro de Tecnificación, se me acercó después de una competición de pista de infantiles y me dijo si quería estar en el Centro y fui encantado. Dormíamos en una Residencia e íbamos a un instituto todos los deportistas de diferentes modalidades y en mis años de cadetes y juveniles saque los dos años de ESO que me quedaban y los de Bachiller. Era un instituto pensado para deportistas. Eliminaban horas de tutoría o religión y estudiábamos de 8.00 a 11.00, a las 11.00 íbamos a entrenarnos y de 15.00 a 17.00 volvíamos a clase. Allí me lo empiezo a tomar con la mentalidad de ser ciclista y el primer año cadete ganamos el campeonato de España de persecución», explica a GARA Buades.

Paso a la Fundación

Se centraba en la pista por la dificultad de participar en carreras en carretera fuera de la Isla: «En Mallorca competía y ganaba carreras, pero tienes que irte a la Península para sacarte las habichuelas en la carretera. Corrí en juniors en Castellón y Asturias y empiezo a ver el nivel que hay fuera y decido empezar la Universidad lejos de la Isla porque quiero ser ciclista y para eso la mejor manera es venir al Norte. Me matriculé en Derecho en la Universidad de Navarra un poco a ciegas, sin atar nada y es entonces cuando me llamó Miguel Madariaga para formar parte de su equipo y fiché encantado».

Su debut le resultó difícil «porque pasas a un ciclismo en el que todos buscamos ser profesionales. El primer año toca aprender porque, aunque seas el mejor juvenil, que no lo era, te encuentras una realidad distinta. Pero poco a poco ha habido una progresión y al final las victorias llegan como fruto a ese trabajo, aunque no por ganar eres mejor o por no ganar peor».

Sintió en su primera victoria amateur de Zegama mucha alegría: «En la foto se veía la rabia y las ganas que tenía, estaba feliz, no paraba de reírme, es una alegría inmensa y ganar dos seguidas fue inesperado. En Bermeo demostré que aunque venga de la pista voy bien para arriba. Igual he ganado las dos carreras más duras del calendario, pero ese no es el objetivo principal. Lo importante es convertirme en ciclista, demostrar el oficio».

Eso le llevó a irse de casa con trece años. A corto plazo correrá el viernes en Urduliz, donde ayudará a Mikel Alonso a defender un liderato del Lehendakari que cree que no perderá por las características de las carreras que quedan, y en la Volta a Galicia, pero su reto es ser profesional: «Es un sueño que quiero cumplir y veremos lo que llega. Estoy a gusto en la Fundación, me han dado de todo estos tres años y, si fuese a más el proyecto, estaría encantado de seguir».

Estudiante en Iruñea, novia guipuzcoana

Marc Buades se encuentra integrado tras tres años en Euskal Herria, en los que estudia Derecho en Iruñea y ha fortalecido su relación de pareja con la ex-ciclista guipuzcoana Nahia Domínguez: «Empecé a hablar con ella estando en Mallorca. Era ciclista, ahora lo ha tenido que dejar porque el ciclismo femenino es muy complicado, pero somos del mismo año, coincidíamos en todos los campeonatos, en todas las pruebas, nos conocimos y que venga aquí ayuda, aunque haya sido circunstancial».

Destaca su madurez tras siete años fuera de casa: «Abres los ojos. En la Residencia en Mallorca no cocinábamos, pero tienes que ser autosuficiente y cuando vine aquí con 18 tienes que organizarte todo, entrenarte e ir a la Universidad. Los tres primeros años los he pasado limpios, y espero que este cuarto sea el último y licenciarme en Derecho. Es difícil compaginarlo y tengo claro que quiero ser ciclista, pero cualquier cosa te puede apartar del deporte y hay que tener un colchón de seguridad».J.I.