De entre las sombras que habitan en un desván del pasado

En esta su tarjeta de presentación como cineasta, el guionista Sergio G. Sánchez, habitual colaborador de un J.A. Bayona que ejerce labores de productor, se revelan las habituales carencias que suelen esgrimir autores de última generación que pretenden ser los más listos de la clase. Podría decirse que en este su debut, Sánchez ha apostado más por el bando efectista de Alejandro Amenábar que del lado efectivo del propio Bayona, lo cual se ha traducido en un proyecto que, debido a su mezcla un tanto farragosa de géneros, apunta a demasiados bandos sin posicionarse en uno concreto. Esto provoca que el espectador se sienta un tanto despistado entre tanto embrollo genérico. Terror, drama familiar, thriller... de todo ello se nutre un producto de laboratorio en el que destaca sobre todo el fuerte empaque visual.
Es una lástima que el autor haya querido apostar excesivamente alto en este filme que incluye un suculento desván habitado por secretos que debían permanecer en el olvido y en el que cuatro hermanos viven marcados por la prolongada sombra de un padre temible. La eterna lucha entre el bien y el mal se presenta como la excusa dramática que sustenta un producto de corte comercial y que hace constantes equilibrios entre la fantasía y lo que siempre tendemos a suponer es real. Vista las credenciales de Sergio G. Sánchez, el espectador ya está advertido de que el filme oculta un as en la manga, lo cual ya deja de ser, por sí mismo, una sorpresa. Si el autor se hubiera esforzado mucho más en perfilar mejor los personajes y se hubiera olvidado de intentar sorprender o asustar al personal en todo momento, tal vez el desarrollo hubiera derivado hacia terrenos mucho más sorprendentes y menos trillados.

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