Demirovic encarrila la eliminatoria como carta de presentación
El delantero bosnio hizo los primeros dos goles del partido en su debut y Munir redondeó el marcador.

FORMENTERA 1
ALAVÉS 3
Un sereno Formentera aguantó la primera media hora de juego ante un Alavés al que le costó resolver el rompecabezas que le había puesto delante Tito García. Los baleares, bien plantados atrás, anularon cada acercamiento del corpulento Demirovic –en su debut–, y unos eléctricos Sobrino –volvía al once 5 partidos después– e Ibai.
Abelardo pronto entendió que la clave estaba en las bandas y en los centros laterales, aunque a Víctor López y Wakaso les costó lo suyo acertar o encontrar algún rematador. Incluso Medrán lo intentó, sin fortuna, con envíos más centrados buscando las diagonales de Ibai y Sobrino. Sin suerte, porque un enchufado Javi Rosa estaba en todas para desbaratar cualquier ocasión de peligro. Es más, demostró ser un dolor de cabeza también en el área rival, puesto que fue suyo el gol que puso la igualada momentánea.
El 0-1 llegó en el minuto 36 cuando una jugada elaborada del Alavés terminó de la mejor manera posible, con un centro y con un gol de los dos debutantes. En una triangulación iniciada por Ibai, contenida por Sobrino, y con Wakaso repartiendo el juego a la banda derecha para la llegada de Víctor López, el lateral diestro se zafó de su marcador y con la zurda puso un centro medido para que Demirovic, sin apenas saltar, se impusiese entre los dos centrales.
Reacción y golazo
Poco pudo hacer Contreras. Como tampoco pudo hacer nada Sivera, a poco de comenzar la segunda mitad, en el cabezazo de Rosa en un saque de esquina que probablemente se pudo haber evitado.
El cabreo de Abelardo hizo espabilar a sus pupilos. Y menos mal, porque desde que comenzó la segunda mitad el Formentera se había adueñado de una posesión que fue casi total del Alavés en la primera mitad.
Con el entusiasmo del empate, el conjunto de Tito García se olvidó de tapar espacios y uno de esos huecos fue aprovechado por Sobrino y su velocidad para luego asistir a Demirovic. Y con la frialdad de un delantero nato, el bosnio sorprendió a su marca rematando de espuela para hacer así el gol de la tranquilidad. Mejor carta de presentación no pudo haber.
Sin pasar demasiados apuros, el Alavés mantuvo el 1-2 durante quince minutos, hasta que Munir, en el minuto 81, se encargó de redondear una plácida noche del Glorioso que no para de sonreír desde la llegada del ‘Pitu’ Abelardo.

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