Iratxe FRESNEDA
Docente e investigadora

La impunidad de la violencia diaria

El concepto de impunidad promulgado por la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, la define como: «La inexistencia, de hecho, o derecho de responsabilidad penal por parte de los autores de violaciones, así como de responsabilidad civil, administrativa o disciplinaria, porque escapan a toda investigación con miras a su inculpación, detención, procesamiento y, en caso de ser reconocidos culpables, condena». Pero el concepto de la impunidad va mucho más allá y lo vivimos en nuestro día a día, en esos pequeños detalles en los que habita el diablo. En el caso de las mujeres, la impunidad reside en el papel y el lugar que la sociedad nos ha impuesto y que nada tiene que ver con el papel y el lugar que nosotras reivindiquemos. La impunidad de sufrir a abusos de poder sibilinos e “invisibles” en nuestros lugares de trabajo (no solo sexuales, ni salariales). La impunidad que sobrevuela al asesino ante los ojos de la ciega justicia mientras su víctima, muerta, se pudre en un agujero mientras las calumnias alcanzan a su memoria y desgarran a su familia y seres queridos. La impunidad es saber que las cosas van mal y dejar hacer, dejar que todo el río de mierda siga fluyendo mientras los gases nos ahogan. La impunidad es todo esto y mucho más, pero, sobre todo, proviene de querer construir sobre una base de sociedad putrefacta. Mathilde Teresa de Castro, Toñi García Abad, Blanca Esther Marqués, Virginia Ferradás, Aramís Valdominos Dávila, Cristina Martín Tesorero, Noelia Noemi Godoy... DIANA QUER.