Ramón SOLA
DONOSTIA
LA CUESTIÓN CARCELARIA

300 presos en 64 cárceles, la prueba de la obsesión por mantener la dispersión

Cuando ETA decretó el fin de la lucha armada el número medio de presos políticos vascos por cárcel era casi 8; hoy son solo 4,6. Pese a que la cifra de encarcelados ha caído de 673 a 300, la de prisiones se ha reducido mucho menos, de 85 a 64, mostrado así la obcecación en prolongar la dispersión para los presos y el alejamiento para sus familias.

Entre las preocupaciones que el representante de EPPK Jon Olarra trasladó al coordinador del Foro Social Permanente, Agus Hernán, en la reunión del sábado en la cárcel de Albolote figura la cada vez mayor división de los presos en cárceles y módulos. Los datos confirman esta tendencia: si a finales de 2011, cuando ETA acababa de poner fin a la lucha armada, EPPK estaba integrado por 673 presos y presas diseminados en 85 cárceles, en este inicio de 2018 el número de represaliados ha caído un 55% al ir saliendo tras agotar sus condenas, pero sin embargo el número de cárceles solo se ha reducido un 25%, de 85 a 64.

Ello hace que si entonces la media de presos vascos por cárcel ascendía a 7,9, en la actualidad apenas sean 4,6. Eso sí, con un reparto absolutamente desigual en el que hay nueve prisioneros que no tienen kide alguno no ya en el módulo sino en la cárcel, mientras que en otras se cuentan hasta trece.

Muchos muy lejos

Los grupos de presos más numerosos se sitúan siempre muy lejos de Euskal Herria. Según el último listado de Etxerat, hay trece miembros de EPPK en Murcia II y otros tantos en Granada; doce en Villena (Alacant); once en Algeciras; diez en Curtis (A Coruña), Huelva, Puerto I (Cádiz), Puerto II y Valencia III; nueve en Castelló I, Córdoba y Sevilla II; y ocho en Almería y A Lama (Pontevedra). La única cárcel no lejana en que hay un número considerable de presos vascos es la zaragozana de Zuera, con nueve.

En el caso del Estado francés, el número medio de presos por cárcel es aún menor; no llega a cuatro puesto que suman 61 en 19 prisiones. En ninguna hay más de seis, cosa que ocurre en Lannemezan, Saint Martin de Re, Réau y Saint Maur.

Aquí solo dos y cerca, pocos

Como el pasado año a estas alturas, solo dos presos están en cárceles vascas y en ambos casos por enfermedades graves de carácter síquico: Aitzol Gogorza en Basauri y Txus Martin en Zaballa, a los que se unirá Ibon Iparragire cuando se consume el traslado ya decidido a un hospital de Arrasate.

En estos últimos años, las cárceles cercanas a Euskal Herria también se han ido vaciando de vascos hasta el extremo. Y así se llega al caso de que algunos de los que no tienen compañero alguno del Colectivo es porque están relativamente cerca de sus casas: Santi Aragón es el único integrante de EPPK que cumple condena en Logroño y José Javier Osés el único en Mont de Marsan. En Burgos solo hay dos: Ekaitz Ezkerra y José Antonio Zurutuza. Lo mismo pasa en Mansilla (León) con Juan Carlos Subijana y Olga Coles o en Dueñas (Palencia) con Asier Karrera y Lander Maruri.

 

La delegada del Gobierno francés para Corsica ve posible el acercamiento de los presos

Jacqueline Gourault, ministra adjunta de Interior francesa, afirmó ayer en la cadena Cnews que el Gobierno galo ve posible el traslado de los presos corsos a la cárcel insular de Borgo. La medida estaría siendo analizada actualmente por la misma instancia gubernamental con la que una delegación de Ipar Euskal Herria mantiene abierto un «espacio de trabajo» para poner fin a las medidas de excepción que se aplican igualmente a los prisioneros vascos.

«El Ministerio de Justicia estudia, caso a caso, la situación de los presos encarcelados en el continente, de acuerdo a la duración de la pena impuesta y a su comportamiento», confirmó, de hecho, Gourault.

La mayoría soberanista que gobierna en la isla acudió a las elecciones de diciembre con una reclamación clara al respecto. El presidente Gilles Simeoni ahondó en la cuestión al solicitar cambios en la política penitenciaria nada más proclamarse la victoria de Pe à Corsica. Por su parte, el presidente de la Asamblea Territorial única, Jean-Guy Talamoni, afirmaba coincidiendo con la constitución de dicho parlamento, el 2 de enero, que el acercamiento a la prisión de Borgo –cercana a Bastia– sería un primer paso, con la vista en un escenario final de amnistía.

Con ambos mandatarios se entrevistó la pasada semana la propia Jacqueline Gourault, para hablar también de otras cuestiones claves como la cooficialidad de la lengua corsa y el estatuto de residente, puntos en los que París mantiene sus reservas.

Gilles Simeoni y Jean-Guy Talamoni acudirán el día 22 a la capital gala, donde serán recibidos por el primer ministro, Edouard Philippe, en el palacio de Matignon. Mientras, el presidente, Emmanuel Macron, viajará a Corsica el 6 de febrero, fecha en que se cumple el 20 aniversario del atentado que costó la vida al prefecto Claude Érinac. Maite UBIRIA BEAUMONT