11/01/2018

Mikel Casado
Gatikako autopista elektrikoaren kontrako herri platafoma
Nos quieren cocinar con alta tensión

Nos oponemos al proyecto en sí, y exponemos varias razones de por qué lo hacemos, entre otras, porque es innecesario, es extremadamente caro y es perjudicial

Seguramente es conocido el hermoso cuento de Eduardo Galeano sobre el cocinero que reúne a las aves de la granja (gallinas, patos, pavos, etc.) y les pregunta con qué salsa quisieran ser comidas, cuando una gallina dice: «No queremos ser comidas de ninguna manera», a lo cual el cocinero respondió que esa respuesta no era válida, pues iban a ser cocinadas quisieran o no.

Algo así es lo que Red Eléctrica Española, entidad solo un 20% pública, ha anunciado al Ayuntamiento de Gatika y a otros varios de la zona, a saber, que el proyecto de interconexión eléctrica España-Francia por el Golfo de Bizkaia (Inelfe) se llevará a cabo sí o sí.

Esta interconexión consiste en traer un cable submarino desde una localidad cercana a Burdeos hasta la costa vasca cercana a Lemoiz, donde se aprovechará lo más posible del trazado anterior de la conexión con la central nuclear, que nunca ha sido utilizado.

Como la corriente proveniente de Francia es continua, debe convertirse en alterna mediante una estación conversora que se instalaría junto a la subestación de Gatika, pegada a ella, de dos edificios de 20 metros de altura, equivalentes a 8 plantas.

Los defensores del proyecto aseguran que «las necesidades de intercambio de una parte y otra son cada vez más importantes». Red Eléctrica adorna el proyecto con narrativas de mejora de la disponibilidad de energía europea, mayor eficiencia, abaratamiento, y más aprovechamiento de las energías renovables. Como dicen que el proyecto es de interés común y quieren que se lleve a cabo con todas las garantías de transparencia y participación ciudadana, está en fase de consultas, y nos dan tiempo a hacer todo tipo de propuestas y alegaciones. Es decir, nos dejarán decidir la salsa, la forma, pero no el proyecto en sí. Como en el cuento del cocinero de Galeano, eso no está en cuestión.

Sin embargo, desde la Plataforma de Gatika contra este proyecto, nos oponemos a que nos cocinen, nos oponemos al proyecto en sí, y exponemos varias razones de por qué lo hacemos, entre otras, porque es innecesario, es extremadamente caro y es perjudicial.

Este proyecto es innecesario porque la capacidad eléctrica de España y Francia es excedentaria. La de Francia es 1,6 veces su consumo máximo, y la de España 2,6 veces superior, en parte, porque se construyeron grandes centrales de ciclos combinados que hoy están paradas, a pesar de su alto coste. Aparte de eso, el consumo en España ha caído un 11% entre 2008 y 2014. Por si fuera poco, ya hay interconexión Francia-España, y es más que suficiente, pues alcanza los 3,7 GW, y no llegan a utilizarse.

Por último, pero muy importante, este proyecto es innecesario porque hay alternativas y es obsoleto. En la actualidad, los sistemas de almacenamiento y de gestión de la demanda empiezan a ser una alternativa mucho más interesante y económica que la construcción de grandes infraestructuras costosas que van a tener poco uso.

En segundo lugar, el proyecto es tremendamente caro para los contribuyentes pues, aunque seamos todos los europeos los que lo subvencionemos, costará, según presupuestado, 1.800 millones de euros más los posibles, o ciertos, desvíos presupuestarios, como ha pasado en decenas de otros megaproyectos, para eventualmente lograr tan solo 2 innecesarios GW.

En tercer lugar, el proyecto es perjudicial sanitaria y medioambientalmente. Es perjudicial para la salud porque las líneas de alta tensión (400 kV), tanto si son aéreas como soterradas, generan una alta contaminación electromagnética, con posibles consecuencias tales como cáncer, migrañas, sueño, fertilidad etc., como es mostrado en estudios independientes, entre los que están los de la Organización Mundial de la Salud. Además, provocan elevados niveles de contaminación acústica. Medioambientalmente, el deterioro es sobre el paisaje y la fauna, pues las líneas de alta tensión exigen el mantenimiento de amplios espacios sin vegetación a su alrededor, todo lo cual afecta a ganadería y turismo sin dejar beneficio local alguno. En la zona marina por donde debería sumergirse el cable, los daños a la pesca también se consideran altos.

Y, poniendo el foco del efecto en nuestro municipio, veríamos una estación conversora de grandes dimensiones que en la transformación de corriente continua en alterna provocaría un ruido altamente molesto.

Entonces, expuestos los aspectos negativos del proyecto, cualquiera se preguntaría por el sentido del mismo. Creemos que el objetivo es el beneficio monetario que aportaría a las operadoras energéticas españolas, pues comprarían energía nuclear francesa barata para venderla más cara en España. Aparte de ello, estos megaproyectos se inscriben en una lógica de constitución de un gigante europeo de la energía que se instalará posiblemente en los estados europeos donde se paguen menos impuestos, lo cual debilitará o incluso eliminará nuestro servicio público de electricidad, que se contentará con el rol de transportista de energía.

También hay que tener en cuenta que, aunque sus defensores nos digan que la energía nos resultará más barata al consumidor, podría resultar lo contrario cuando Francia vaya cerrando sus centrales nucleares y necesite importar energía española, en cuyo caso subirá el precio que pagamos al aumentar la demanda. Además, creemos que la forma más sencilla de abaratar la energía eléctrica sin recurrir a costosos megaproyectos que, en última instancia, encarece la energía, es, simplemente, que las empresas eléctricas bajen el precio del kWh, que, como todo el mundo sabe, es actualmente abusivo e injustificado.

Este proyecto supone apostar por un gasto y perjuicio descomunal al mismo tiempo que se imponen unas políticas de austeridad que consideran que se debe recortar en sanidad, educación y pensiones. Como decíamos al principio, nos quieren cocinar y, por aparentar ser demócratas, solo nos dejan decidir la salsa. El Ayuntamiento de Gatika ya ha rechazado este proyecto unánimemente y el día 27 de diciembre esta plataforma de Gatika presentó más de 6.800 alegaciones contra el mismo. Es decir, no queremos que nos cocinen con alta tensión.