Iratxe FRESNEDA
Docente e investigadora audiovisual

Latidos

El 5 de junio de 1981, el virus que se conocería como VIH fue mencionado por primera vez en una publicación médica. Desde entonces, la discriminación se propagó, no solo entre los seropositivos, sino también entre los considerados grupos de riesgo. Miedo, prejuicios, trato discriminatorio o la pérdida de oportunidades laborales han sido algunos de los resultados. “Ciento veinte latidos por minuto”, la frecuencia cardíaca media, es el título que tras la aclamada “Eastern Boys” escoge Robert Campillo para su nuevo artefacto cinematográfico. Presentada en el pasado festival de Cannes “120 battements par minute”, es un retrato ficcionado del activismo de los integrantes de Act-Upa de Paris y de su día a día como afectados por el SIDA. El guionista y colaborador habitual de Laurent Cantet, a pesar de excederse en el metraje, consigue conmover y trasladar al espectador al París de los noventa, dónde la falta de interés y la dejadez por parte de las autoridades del momento hacia la enfermedad del SIDA resulta grotesca.

Es interesante la reconstrucción histórica del momento que lleva a cabo Campillo usando como eje a una de las organizaciones que luchó por hacer visible la enfermedad y exigir políticas sanitarias, información y prevención pero, sobre todo, la idea que subyace a lo sucedido: la “aniquilación” por omisión de minorías sociales incomodas.