Terremoto, pero menos
El juicio a la rama valenciana del escándalo de corrupción bautizado como «caso Gürtel» se reanudó ayer después de las revelaciones de Álvaro Pérez, El Bigotes, y de Pablo Crespo, dos de los principales acusados en la causa, que apuntaban al expresident valenciano del PP Francisco Camps como cerebro del plan de financiación en B de su partido e inductor de los pagos en negro a las empresas de Francisco Correa, el cabecilla de la trama, en relación a las campañas electorales de 2007 y 2008.
La confesión de Pérez y Crespo fue vendida como un auténtico terremoto en el banquillo de los acusados y propició la negociación con la Fiscalía de un acuerdo que les permitiera atenuar una eventual condena a cambio de colaboración y que finalmente no se logró.
Ambos corroboraban así la versión de Correa que, este sí, habría llegado a un acuerdo con el Ministerio Fiscal. Un terremoto, pero menos, porque aunque se intentara imputar a Camps –que ya fue absuelto en el caso de los trajes que le habrían pagado la trama Gürtel y en el que sus subordinados se declararon culpables– en esta pieza separada de la Gürtel, abierta en 2009, no se le podrían aplicar los delitos de falsedad documental y delito electoral, que prescriben a los cinco y tres años, respectivamente.
Solo hubiera faltado que los cabecillas de la Gürtel apuntaran también a Rita Barberá, ya fallecida. ¿O no? Si no no se explica que el Ministerio español de Fomento invitara la pasada semana a la exalcaldesa de València a la inauguración del AVE de Castelló. No apareció, Un terremoto hubiera sido su presencia.

«Xeberri eta biok hiru kantaldi egun berean egitera iritsi ginen»

Israel exhibe su impunidad en los escombros de la Unrwa en Jerusalén

Piden cuentas por la contratación pública de dos directivos de Solaria

«A esta generación le toca poner las bases del Estado vasco»
