Ane URKIRI ANSOLA
ALAVÉS

Golpe de autoridad para dejar el descenso a cinco puntos

El Glorioso volvió a Mendizorrotza y volvió a sumar tres puntos gracias a los goles de Pedraza y Munir, ambos en la primera parte. Aspas recortó distancias ya en el tiempo añadido y los babazorros logran su decimosexto punto desde la llegada de Abelardo.

ALAVÉS 2

CELTA 1

 

Estar fuera del descenso a dos o a cinco puntos es una diferencia notable. Es por ello que la celebración del Deportivo Alavés, después de vencer ayer al Celta, no fuese para menos. Da un salto de gigante en cuanto a la salvación, dejando atrás un descenso al que tantas jornadas estuvo condenado.

Abelardo abrió la puerta de la ascensión y sigue su curso. La llegada del gijonés no fue tan solo un recambio, fue algo mucho más trascendental. Aún no sabemos con exactitud cuál fue –y cuál está siendo– su mensaje para calar tan profundo en una plantilla que estaba hecha polvo. Muchos dirán que la llegada de Guidetti también tiene mucho que ver, sin embargo, ayer sin el sueco sacó el partido adelante, anulando al Celta en el primer tiempo y al final terminó sufriendo por el hecho de tener tan presente el fantasma del Leganés y también del Barça, que le remontó en los últimos minutos de la disputa.

Abelardo tampoco pudo contar con Duarte por sanción y apostó una vez más por Alexis, al que ya se le puede considerar un todoterreno en la zaga. Pero la verdadera sorpresa en los últimos cinco partidos está siendo, sin ninguna duda, Rubén Sobrino. Tras la lesión de Burgui en diciembre, cuando pasaba por su mejor momento, todo parecía indicar que Medrán iba a ocupar su puesto. La llegada de Guidetti hizo replegar a Munir, pero por razones y cuestiones distintas, el de Ciudad Real se ha hecho su hueco y no de cualquier forma. Ayer formó la dupla atacante con Munir, y aunque no marcó, su desgaste fue descomunal, tanto en la ofensiva –sobre todo en la primera parte– como en defensa.

No marcó el ‘7’ albiazul, pero por si acaso estuvo ahí para empujar el remate de Pedraza en el minuto cuatro. El extremo remachó a puerta un centro-chut de Munir, en la segunda jugada de una falta, precisamente prolongada por Sobrino, y aunque Rubén Blanco trató de despejar el balón, ya había sobrepasado la línea de gol.

Era el primer acercamiento de los locales, en su primer lanzamiento de falta, y ya habían estrenado el marcador. Nada más podía pedir la parroquia albiazul, teniendo en cuenta que su perseguidor más directo –el Deportivo de La Coruña– salió goleado de Anoeta.

El Celta reaccionó, no podía ser de otra manera. Pero solo con un chispazo fue imposible asustar al Alavés. El remate de Aspas, a centro de Méndez, blocó Ely y ese fue el primer tapón de otras tantas del italo-brasileño –aunque en el gol celtiña fue víctima de un caño–.

Es más, los de Abelardo sí que acertaron en su segundo acercamiento, con una parecida finalización de Munir, en el segundo poste, para rematar el envío, a media altura, de Ibai. El atacante marroquí marcó así su quinta diana en Liga y ya ha participado en diez goles de su equipo.

Hay que saber sufrir

En el minuto 36, las estadísticas de tiros a puerta indicaban un 2-0, calcado al resultado del luminoso. La posesión, sin embargo, favorecía al Celta en un 73%, pero como bien sabe Unzué, ser el propietario del cuero no siempre te da la victoria y Abelardo le ganó con la misma moneda con la que el navarro venció en el Ciutat de València y Anoeta.

Con un fútbol sencillo el Glorioso puso tierra de por medio. Solo Radoja, en el minuto 45, hizo trabajar a Pacheco durante toda la primera mitad y aun con el 2-0, en la segunda mitad se presagiaba la revolución viguesa. Y, sobre todo Aspas no defraudó, porque desde el primer minuto salió enchufado dispuesto a poner en aprietos a los defensores. Se desesperó entre Laguardia y Ely y hasta que no entraron en juego Sisto y Jozabed no encontró socios. El disparo cruzado del ugandés, solo ante Pacheco después de un pase filtrado obra de Aspas, no encontró portería. Y menos mal, porque aún era el minuto 65.

El Alavés se desentendió de las tareas ofensivas y el Celta achuchó, Emre Mor dio otro brio al partido y el guardameta extremeño sacó las castañas del fuego en más de una ocasión. Hasta Aspas le felicitó. Menos mal que el capitán vigués marcó en el minuto 91 –un golazo, dicho sea de paso–, ya demasiado tarde para la remontada aunque nadie respiró aliviado, lógicamente, hasta el pitido final.

 

«Está yendo mejor de lo que esperaba»

Mendizorrotza está de dulce, y es que desde la llegada de Abelardo no ha visto perder a su equipo en su propio feudo. Cinco partidos ligueros que han concluido en cuatro victorias y un empate y dos victorias coperas, con el matiz de la derrota en la tanda de penaltis frente al Valencia. Es por ello que Abelardo reconoció que «las cosas están saliendo mejor de lo que esperaba». Desde su llegada el Glorioso ha sumado dieciséis puntos y trece de ellos, en casa: «Es un bagaje importante».

A pesar de sufrir en la segunda mitad, el técnico babazorro indicó que terminó contento con el partido. «Hemos sabido sufrir», admitió, poniendo en valor la calidad que atesoran sus rivales: «El Celta es un equipo muy completo, nos ha exigido mucho y hemos sabido responder».

Echó en falta trenzar más de dos pases para construir contragolpes y terminó admitiendo que hubiesen sufrido un pelín más en el caso de que los visitantes marcasen unos minutos antes. A.U.A.