Una victoria extraordinaria
Los azulgranas se reencontraron con el triunfo, primero en la categoría ante el Sevilla, gracias a su mejor partido de la temporada.

EIBAR 5
SEVILLA 1
El frío, el horario, la lluvia... Cualquiera de los que se aferró a alguna de las excusas que ofrecía el día para no subir ayer a Ipurua debe estar fustigándose todavía. Y con razón porque se perdió el mejor partido de la temporada en el campo azulgrana y uno de los mejores que se le recuerda al Eibar desde que llegó a la máxima categoría.
No será porque no haya ofrecido grandes tardes a los suyos en los tres últimos meses, empezando por aquella goleada al Betis en la que sustentó su posterior escalada. Pero, aun teniendo en cuenta las circunstancias favorables –el primer gol llegó antes de que se cumpliera el primer minuto, el Sevilla llegaba con un calendario cargadísimo y muy exigente a sus espaldas...–, es difícil recordar otro como el que le reencontró con la victoria. El Eibar lo hizo todo bien. Y además de bien, lo hizo bonito. Cinco goles, de factura variada y a cada cual mejor, y otra media docena de ocasiones que podían haber saldado el choque con un marcador aún más abultado.
Y todo ello ante un Sevilla del que ya solo le separa un punto y que todavía debe estar pensando qué pasó. Reconocía José Luis Mendilibar la víspera del encuentro no saber cómo lo plantearían exactamente los andaluces, que tan pronto aprietan arriba como se repliegan a la espera de cazar un buen contragolpe. Bien, pues la incógnita deberá despejarla la próxima temporada porque lo único que hizo ayer un Sevilla plagado de novedades, lo único que le dejó hacer su anfitrión, fue sacar balones de su portería y ver, con absoluta impotencia, cómo se divertían los eibarreses. Dmitrovic solo tuvo que tocar dos balones en los noventa minutos e incluso el gol hispalense llegó por medio de un penalti, cuando menos, discutible.
El Eibar, así, no solo se daba un alegrón memorable, sino que despejó cualquier atisbo de duda que hubiera podido surgir por las ausencias de Paulo y, sobre todo, un Enrich indiscutible desde su llegada, o por los partidos anteriores, que habían ofrecido mayoría de cal pero también algo de arena: un primer tiempo flojo contra el Atlético, errores defensivos ante el Málaga, dificultades para definir la superioridad ante el Athletic... Nadie se acuerda ya de todo eso.
A cambio, la goleada dejó otra incógnita, más anecdótica que relevante, aunque también significativa. ¿Habrá un once que cantar de carrerilla en esta segunda vuelta? Llegó a dibujarse en la recta final de la primera pero ahora parece difícil que se repita. Tras la revolución del derbi, José Luis Mendilibar recuperó ayer algunos de sus jugadores más habituales –Cote, Dani y Charles por Juncà, Escalante y Alejo– y el dibujo con dos delanteros pero mantuvo en el once a Peña, Diop u Orellana. Y no importó. Todo salió perfecto y dio la sensación de que también lo habría hecho con otros protagonistas. «Estamos en un gran momento, como equipo y cada jugador –se felicitaba el técnico tras el choque–. Podría echar una moneda al aire y no habría problemas para que jugara el que saliera porque seguro que lo haría bien».
A todo trapo
Los de ayer lo hicieron. Empezando por un Kike en plena racha –ha marcado en los tres últimos partidos– que, antes de que se cumpliera el primer minuto, cazó un balón largo para entrar en el área por la izquierda y marcar el 1-0. Se ‘picaron’ sus compañeros y, tras otro par de oportunidades claras, se pasó de la acción individual a la colectiva para marcar el segundo, igualmente bello, al cuarto de hora de juego: despejó Peña, controló Charles, condujo Inui, centró Cote y remató Orellana.
Casi de inmediato llegó el ¿penalti? de Dani García que permitió a Sarabia recortar distancias y generar los únicos diez minutos de incertidumbre –más por lo que podía suponer ese gol que por lo que realmente supuso– que tuvo el encuentro. Un cabezazo perfecto de Ramis a la salida de un córner puso pronto el 3-1 para cerrar el paréntesis abierto por el gol del Sevilla y proseguir con el festival azulgrana. Que no decayó en ningún momento, tampoco en la segunda parte cuando Vincenzo Montella intentó mejorar el panorama desde la pizarra. Los locales se mantuvieron muy por encima de su rival también en la reanudación y lo confirmaron con otro par de goles: anduvo listo Orellana, y torpe la zaga hispalense, para firmar el cuarto y Arbilla se apuntó el quinto en una falta directa.
«Perfecto», sintentizó su entrenador en sala de prensa. Y, efectivamente, esa palabra bastó para resumir lo sucedido.
Mendilibar: «Ha sido un partido redondo, lo hemos hecho todo bien»
Le pedían a José Luis Mendilibar en sala de prensa que definiera el encuentro de su equipo en una sola palabra. «Perfecto», respondió el técnico. Así fue y así lo reflejó también en el resto de sus respuestas, algo más extensas.
«Ha sido un partido redondo –subrayaba–, todo ha salido bien desde el principio hasta el final. Con el 2-1 se podía pensar que se meterían en el partido pero hemos hecho el tercero y el partido ha sido totalmente nuestro». Como no lo había sido ningún otro este curso. «Es posible que haya sido el mejor. En otros partidos hemos tenido momentos buenos pero todo el partido como lo hemos hecho hoy, no creo. Hemos marcado en el primer minuto y hemos acabado también en su área. Y ellos no han hecho su fútbol, no han podido, algo a lo que también le doy mucha importancia», destacó.
Se logró con, de nuevo, novedades en el once. Pero «da igual». «Podrías lanzar una moneda al aire» para confeccionar el once, aseguró el técnico «porque estamos muy bien, como equipo y cada jugador. Ahora mismo en la plantilla están todos muy metidos. Me cuesta hacer el equipo, dejar a gente fuera. Joan Jordán que ha jugado mucho y bien, Escalante que en dos años y medio ha hecho muy buenos partidos, Capa... Todos. Cuando los jugadores están así da igual a quién saques porque seguro que lo va a hacer bien», se congratuló.A.U.L.

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