Oihane LARRETXEA
USURBIL

Cultura y tradición, Usurbil diseña su oferta turística preservando su identidad

La localidad guipuzcoana ha iniciado una fase de reflexión con ciudadanía y expertos para definir su oferta al viajero. La sidra, los paisajes y la cultura vasca forman parte de su ADN que desean dar a conocer.

Tiene algo más de 6.000 habitantes y está situado a diez kilómetros de la costa. Lo abraza el río Oria y sus riberas, y sobre las tierras que la rodean crecen manzanos, que dan pie a su tradición sidrera. También son fuente de riqueza sus aguas fluviales, donde se recogen preciadas angulas. No tanto como antaño, pero se está logrando recuperar. Usurbil, desde su realidad y personalidad, quiere mostrar lo que tiene por aportar.

De ahí que el Ayuntamiento se haya puesto en marcha para definir su plan turístico, un debate que compartirá con agentes del sector y la ciudadanía para que el trazado sea «transversal». Quieren un plan compartido y consensuado, nada que venga dado «de arriba abajo», en palabras del alcalde Xabier Arregi. Contarán con la colaboración de las empresas Ereiten y Lurmetrika.

La localidad quiere dar un impulso «de verdad» al turismo, aunque agregan que no parten de cero porque antes ya se han llevado a cabo otras iniciativas. El proyecto ha planteado varias cuestiones, como: «¿Qué entendemos por turismo? y ¿qué tipo de visitantes deseamos?» entendiendo la actividad turística como una actividad socioeconómica. «La perspectiva social es muy muy importante, no lo queremos dejar en un segundo plano», matiza Agirre.

Varios ejes

Usurbil entiende el turismo como una interacción entre la persona local y la visitante, un dar y tomar, una relación bidireccional que aporta beneficios a ambas partes.

Pero en el modelo turístico «no todo vale», señalan. Por ejemplo, más gente no significa mejor. «Sabemos qué es lo que queremos mostrar, y lo queremos hacer, siendo, además, leales a nuestra personalidad», declaró el primer edil, acompañado por Alaitz Aizpurua, concejala de Desarrollo Local.

Su personalidad y tradición pasa por el euskara y la cultura vasca, por los valores paisajísticos y del mundo del caserío, entre otros. A la hora de pensar en la posible oferta turística no han perdido de vista tres ejes. Por un lado, el arte contemporáneo. El recorrido Harritz Hitz iniciado el pasado año muestra la transición entre la tradición y la modernidad y qué impacto tuvo en la localidad la floración cultural de los 60. Por otro lado el concepto slow. Quieren ofrecer experiencias y que sean disfrutadas con calma el río y las riberas y los paisajes dan pie a ello. Por último, la sidra y las angulas, dos sellos propios.

En adelante, toca socializar estas y otras reflexiones para acordar entre todas las partes la oferta turística. «Tenemos que lograr un relato y una estrategia con la que todas y todos en Usurbil estemos cómodos», afirmó Aizpurua.