La mejor actuación, los mismos obstáculos
El Eibar rompe su buena racha pese a un magnífico partido, en el que superó al Barcelona durante muchosminutos. Suárez marcó en la primera parte y la expulsión de Orellana sentenció el choque en la segunda.

EIBAR 0
BARCELONA 2
«El Eibar firmó un partidazo pero se encontró con un obstáculo añadido, con el que también hay que contar en estas citas». Poco más o menos así arrancaba la crónica que publicó este diario sobre el encuentro que enfrentó a Eibar y Barcelona la temporada pasada en el Camp Nou. No resume todo lo ocurrido ayer, porque hay que reconocerle al líder que supo sufrir –sí, sufrir, y no poco– y aprovechar sus mejores ocasiones, pero no estaría muy desencaminado.
El Eibar firmó una actuación extraordinaria pero volvió a comprobar que tampoco así está asegurado el éxito. Algo asumido de antemano cuando uno se enfrenta a un rival construído sobre la excelencia pero más difícil de tragar cuando factores que no deberían afectar al juego lo hacen y además sonríen al más fuerte. Y más aún cuando no es la primera cucharada. Tras su escandaloso arbitraje del curso pasado en el Camp Nou y su, como mínimo, discutible actuación de la primera vuelta, Hernández Hernández se convirtió en uno de los protagonistas del choque. Aunque también hubo un penalti esta vez –que sí lo fue, de Busquets a Kike a los diez minutos de partido, pero que el colegiado no pitó–, fue el doble rasero del árbitro canario el que mediatizó fundamentalmente el partido. Si ya resultaba llamativo que Busquets y, sobre todo, Piqué, se marcharan no ya sin tarjetas sino sin apenas faltas en contra –una le pitaron al central, ninguna al centrocampista–, con el partidito que le dieron a Kike García, la acción que acabó de romper el partido resultó paradigmática. Medio minuto después de que Orellana viera la segunda amarilla por alejar el balón de un puñetazo, Suárez se fue de rositas por una acción similar. Y a Mendilibar le cayó la roja por quejarse.
Todavía quedaban 25 minutos de partido y el Eibar se quedaba en inferioridad tras perder a uno de sus mejores jugadores, aunque ayer todos estuvieron sobresalientes. El Barcelona lo agradeció de corazón. Porque a esas alturas y pese a marchar por delante en el marcador desde el 15, no veía nada claro que fuera a llevarse los tres puntos de Ipurua.
Y no es de extrañar. El Eibar, con un cambio respecto a la semana pasada –Jordán reforzó el centro del campo por delante de Diop y Dani García y Charles se quedó el banquillo–, estaba soberbio. Tuvo acorralados a los catalanes durante el primer cuarto de hora, con ocasiones para Cote, Orellana, Kike e Inui y una sensación de peligro constante en el área visitante. Pero le sucedió lo previsible, que Leo Messi cogió el balón y habilitó a Luis Suárez para que el uruguayo anotara el 0-1. Se movió el marcador pero no se alteró el guion. El Eibar siguió buscando la portería rival con la misma convicción, ante un Barcelona que apenas pudo enviar un par de balones a la espalda de los centrales, sin fortuna esta vez. Messi remató al palo, como lo había hecho antes Orellana.
Teniendo en cuenta cómo se las gasta el argentino con el Eibar, alguno se lo tomó como una señal. Más aún viendo cómo comenzó la segunda parte –ya con Lombán en el campo después de que Ramis se quedara en boxes–, de nuevo con un Eibar inmenso ante un rival que no podía más que limitarse a defender. Bien, eso sí, porque las ocasiones no fueron ni muchas ni muy claras.
Pero la posibilidad del empate se palpaba. Hasta la expulsión. El Barcelona respiró, Dmitrovic se lució en un par de ocasiones y, con todo decidido, Jordi Alba firmó el 0-2, mientras la grada de Ipurua agradecía la actuación de su equipo cantando como si ganara por goleada. A falta de puntos, reconocimiento.
«Las sensaciones han sido muy buenas», destaca Bea
José Luis Mendilibar, o el club, no quiso arriesgarse a soltar un exaprupto tras lo sucedido en Ipurua y fue Iñaki Bea quien compareció ayer en sala de prensa.
El segundo entrenador azulgrana subrayó que el equipo acabó el partido con «sensaciones muy buenas aunque lamentablemente nos vamos con una derrota. Pero hemos vuelto a plasmar lo que somos, lo que queremos ser. Más allá del resultado, creo que todo el mundo tiene que estar contento con el partido que hemos hecho; durante muchas fases hemos sido superiores al Barça y hemos jugado más en campo contrario que propio. Eso dice mucho a nuestro favor».
Bea no quiso referirse a la actuación arbitral pero sí reconoció que «si realmente te condiciona quedarte con uno menos, contra un gran equipo mucho más. Aún así hemos dado la talla –insistió–, hemos intentado seguir siendo nosotros mismos, con la misma idea».
Ernesto Valverde, por su parte, admitió que «hemos tenido que sufrir mucho porque ellos han estado muy bien. Ha sido un partido muy difícil, tal y como esperábamos», aunque también destacó que el Barcelona supo explotar las debilidades de su rival. «El Eibar asume riesgos y cuando le sobrepasas, le sobrepasas de verdad», explicó. A.U.L.

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