Otxandio no olvida la muerte de Ruben Garate
El 12 de febrero del año 2000, el otxandiarra Rubén Garate perdió la vida en la carretera cuando volvía de una visita a Alcalá Meco. Amigos y vecinos le reivindican y exigen el fin de la dispersión.

Murió un día después de sufrir un accidente de tráfico cuando regresaba de visitar a José Antonio Hernández. Ruben Garate sigue siendo, hoy día, el rostro más amargo de la dispersión en Otxandio. Sus amigos, familiares y allegados organizaron ayer una subida al monte Motxotegi para recordarle. Una vez de regreso, celebraron un pequeño acto en su memoria en la plaza del pueblo. Los carteles recordaban su sobrenombre, “Anselmo”, y aseguraban que jamás se le olvidaría («Betirako goguen», rezaba textualmente la convocatoria).
Desde que se inició la política de dispersión de los presos vascos, este castigo suplementario para sus familias y personas cercanas ha producido 16 muertes. Y a lo largo de 2017 se sucedieron otros 9 accidentes que pudieran haber engrosado la cifra.
Hace cuatro años que el Ayuntamiento de Otxandio aprobó una moción en la que se exigía el fin de la dispersión. El consistorio se solidarizaba con los heridos, los fallecidos y todos aquellos que han sufrido debido a una política carcelaria sin sentido.
Ayer, 18 años y cinco días después de la muerte de Garate, quienes le recordaron quisieron hacer de su acto de memoria una reivindicación por el fin de la dispersión.

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