Pablo CABEZA
BILBO
Entrevista
TXEFO K-BILLY
BATERÍA DE THE CHERRY BOPPERS

«Ni al principio ni ahora nos planteamos un cantante al uso»

Dos jóvenes del barrio de Santutxu en Bilbo modulan sus gustos musicales con experiencias cercanas al blues y el rock. Pero un día Txefo y Xixo descubren la música negra. Caen cautivos de los tórridos ritmos del funk, del jazz-funk y el soul. No hay referencias locales, pero está James Brown y su banda y en 2004 nace The Cherry Boppers, actualidad con «For dancers only», vinilo y cedé.

“For dancers only” es el cuarto disco de The Cherry Boppers, septeto bilbaino inclinado hacia el groove del funk y el soul con algún borde jazzy y afro. Portada y diseño interior muy cuidado y enlazando el grafismo con la black music. El disco lo edita Gaztelupeko Hotsak y lo publica en digipack y vinilo, como en discos anteriores.

¿Bailar? Todo lo que se quiera, incluso a lo agarrado. ¿Fluir? Es dejarse llevar por el ritmo, las acertadas composiciones y arreglos. The Cherry Boppers sacan zumo a la madera de su local, que ofrece una espléndida grabación. La experiencia y el buen gusto también suma. The Cherry Boppers presenta “For dancers only” el viernes 4 en Kafe Antzokia de Bilbo. Banda invitada, los veteranos Reverendos. 22.00. 10 euros.

Es extraño que un grupo se proyecte desde la inquietud de un batería y un percusionista. Y llama asimismo la atención que desde un barrio, y sin cultura negroide en Euskal Herria, se mire hacia el funk, el soul y la incorporación de ambientes jazzy.

Sí es peculiar, sin duda. Xixo Yantani (percusión) y yo (Txefo K-billy, batería) nos conocimos hace más de media vida, desde críos, y Rambo The Street King (actual guitarrista) también. En el colegio, en Santutxu por supuesto.... Jeje. Estábamos flipados con la música y tocábamos (lo intentábamos) en bandas sin repercusión, ni maqueta, etc. Grupos cercanos al rock, blues... Años más tarde el jazz-funk nos voló la cabeza y empezamos a barajar la idea de armar un grupo en esta onda, algo muy exótico, en aquel tiempo y lugar, imagínate... Así se forja The Cherry Boppers.

Los grupos de funk, soul, jazz... suelen tender a ser numerosos, lo que siempre complica la estabilidad. ¿Qué tal se ha llevado este aspecto en The Cherry Boppers? ¿Muchos movimientos y reacoples...?

Ha habido movimientos, pero sobre todo de gente que ha colaborado puntualmente. En un principio éramos quinteto (guitarra, bajo, batería, saxo/flauta y teclado), a partir de 2009 pasamos a ser sexteto (sumando trombón) y actualmente somos septeto (sumando percusión). A modo de resumen, seguimos desde el principio Xixo Yantani y yo. Rambo The Street King (guitarra) colaboró en muchos bolos y es miembro oficial desde 2011. Art La Rock (trombón) pasó a ser Bopper oficial en 2011. Guru Teje (bajo) ha pasado de ser nuestro técnico de sonido oficial a bajista en 2016. Raimund Dietzen es el teclista desde casi 2017 y Mihail Golfingers (saxo/flauta) ha vuelto a la banda en 2016 después de salir en 2009. Teclistas anteriores ha habido varios: Ignatius Johnny (2005-2012) y David Sherman (2012-2016), etc. Lo esencial, en mi opinión, es el paso de quinteto a sexteto y finalmente a septeto. No obstante, el sonido de la banda ha variado poco a pesar del baile de nombres.

Y, al margen de cambios, en la banda se «bautiza» a todo el que sube al escenario.

Lo de los alias empezó como anecdótico, pero ahora es algo importante para nosotros. Es más, si entra alguien nuevo o elige uno o se lo adjudicamos rápidamente... Jejeje.

Una banda instrumental, salvo alguna estrofa suelta. ¿No se ha encontrado al James Brown vasco o nunca ha habido siquiera intención?

James Brown es el artista más grande de la historia. Sí, somos una banda instrumental por devoción y a mucha honra. Ni al principio ni ahora nos planteamos un cantante al uso como algo habitual. Solo puntuales colaboraciones.

En «For dancers only», incluyen un juego de estribillo, siempre en un plano medio o por debajo de la intensidad musical. En «4, 3, 2, 1» el estribillo es muy pegadizo y, además, es una de las mejores canciones del disco, de nuevo los coros en la línea secundaria de mezclas. Y ocurre algo similar con «Tout va bien». Referencias vocales con viejo sabor que ya se daban en tiempos pasados, como en la canción «El Cairo».

Ahí le has dado... Es un recurso, totalmente enriquecedor ese uso de voces, pero es algo esporádico. Ahí nos miramos claramente en The Jb’s, coros colectivos con fuerza, tipo lo que hay en temas suyos como “Gimme some more”, “Givin' up food for funk”, etc.

El próximo año cumplirán quince años tuneados de negro, supongo que será un buen año para seguir con las presentaciones de «For dancers only», por muy efímera que sea la cultura y la sociedad en estos tiempos. Crear un disco cuesta mucho y aunque ahora todo sea muy efímero lo serio sigue siendo que no todo perezca entre una primavera y un otoño. ¿Cómo ha evolucionado más su sonido?

Al lanzar el disco ahora está un poco en tierra de nadie. Pero después del verano, al empezar de nuevo la temporada de salas, seguiremos difundiéndolo. El sonido ha cambiado en parte desde el principio, sobre todo los arreglos, y al haber más instrumentos es algo natural. La estructura del jazzfunk de nuestros inicios era la clásica del estilo: intro, melodía, varios solos, melodía y final.

Nunca han incluido una guitarra que se vaya por las envolturas lisérgicas que trascienden en un afortunado y sugerente tema del disco, «Black cream», que quizá por esa estructura cierra el álbum.

“Black cream” es un subidón de tema. Tiene un punto africano y una atmósfera que envuelve. Y sí, esas guitarras con efectos son muy sicodélicas. Al final se van sumando capas y era perfecto acabarlo en face out. Teníamos claro que esta canción tenía que cerrar el disco.

El jazz pincela algunas líneas de su estilo, no profundiza porque no es el estilo base, pero está en el color de la música. De hecho son músicos que admiran al neoyorquino Grant Green, que fue un guitarra de jazz con extensiones al soul-jazz y latin jazz. A Lou Donaldson, un saxo de jazz, aunque también con su casa soul-jazz. Al singular neoyorquino Lonnie Smith, que presta su Hammond al jazz, de nuevo también al soul-jazz...

Nuestra primera época era jazz-funk de manual, pero siendo blancos y de Bilbao, la gente nos veía como un perro verde, no había muchos ejemplos de esto en la historia de la música de Euskal Herria. Y de los tres que comentas hemos visto en vivo varias veces a Lou Donaldson y a Lonnie Smith y fue una pasada... Máximo respeto.

Están influidos o academizados por los sesenta y setenta. Época en la que entrarían James Brown y su banda de acompañamiento y sin él The J.B.s y Maceo Parker, de larga carrera. Obviamente también Motown, Stax y hasta Blue Note... ¿Qué ocurre con Parliament-Funkadelic?

Con Parliament-Funkadelic no flipamos, la verdad. Los J.B.s son el funk, directamente, imprescindibles. Maceo es igual a prototipo de sonido de saxo en funk. Stax mola lo suyo, Motown es Motown, y Blue Note es la crema, el sello de jazz por antonomasia.

«For dancers only» es posiblemente su disco más vistoso por composición, arreglos, pegada inmediata.

Probablemente sea así. Pero los temas han quedado como están sin darle excesivas vueltas. Todos los cortes del disco son lo que hemos querido, sin forzarnos. Después de encerrarte en el local para preparar el disco, se han quedado los que nos molaban mucho. El resto, si teníamos dudas, pues a la basura con ellos y listo. El local lo hemos transformado en nuestro estudio, Egur. Rec Estudio. Y tras varias pruebas de lo que grabamos, una pequeña demo, vimos que sonaba a disco, no a maqueta. Eso ha hecho que lo grabemos sin prisa, presiones, etc. Y, para nuestra sorpresa, el audio está muy bien, creemos.

Les suelen visitar en cada disco alguna voz, en este es Dudu Duchen.

Al ser casi una vuelta del grupo nos hemos decantado porque el disco fuera muy instrumental. Pero teníamos claro la colaboración con ella. Está afincada en Bilbao desde niña y flipa con el jazz, el soul y el blues, aunque tiene su raíz, en parte, en el rap. Cantaba en Nikkita Jazz, y se ha cambiado el nombre a Dudu Ouchen. Tiene mucha fuerza y actitud cantando y “Susu petalos” le va como un guante.

Un disco para bailar, pero también a lo agarrado, como el elegante y reposado «Doin’ slowly». «Marvin’s night», con dedicación para Marvin Gaye, es otro tema caliente lentorro, próximo al jazz y la Motown. «Foxtex lady» se reparte entre dos climas, otro destacado. Y para lanzarles, el imparable «Run & gun», con olor a vieja sintonía de programa de radio o momento «guateque».

“Doin’ slowly” es de lo más fino que hemos tocado nunca; en clave soul, rollo Isaac Hayes o Willy Huch, de mis favoritas. “Marvin’s night” es elegante, con un solo de guitarra a lo Melvin Sparks, o más moderno tipo Ronnie Jordan, y respira un poco de acid jazz inglés. “Run & gun” es música de persecución. De lo más rápido que hemos grabado nunca. Un disparo.